Netflix planea comunicar despidos el próximo fin de semana, aproximadamente unos 150 empleados en blanco más docenas de contratados y servicios de terceros, dentro de una fuerza laboral global de 11.000 personas. Es la segunda ola de recortes de personal que lleva a cabo la empresa de SVOD pionera en el campo y sigue a la caída estrepitosa (más del 70%) de sus acciones desde el comienzo de la primavera boreal. En números es más vertiginoso: los papeles de Netflix pasaron de 600 dólares a solo 175 en pocos meses, seguidos del anuncio de que había perdido 200.000 suscriptores solo en los EE.UU. al término del primer trimestre de este año.

La respuesta fue la restricción del gasto operativo, es decir, despidos. La firma ha invertido decenas de miles de millones de dólares en contenido, un río de dinero que hoy no puede deshacer (aunque sí puede dejar sin efecto aquello que aún no comenzó a producir) y tampoco puede cortar su gasto en tecnología: requiere mejorar interfaces y, sobre todo, espacio de almacenamiento y servidores. Así que la variable de ajuste es el capital humano.

La caída de Netflix tiene bastantes motivos. El primero: la cada vez más fuerte competencia de otras plataformas que además se nutren de marcas y contenidos propios fuertemente instalados, mientras que Netflix tiene que "crear" sus propias marcas (tiene éxito con series más que con películas, dicho sea de paso, como lo demuestran Stranger Things, The Witcher o Bridgerton). Competir con Mickey Mouse, Iron-Man, Batman o Bugs Bunny (las dos primeras marcas son de Disney, las dos que le siguen, de Warner) es complejo. Pero Netflix enfrenta la contracción post-pandemia de un modo diferente. Mientras que durante las cuarentenas el negocio del SVOD creció de un modo gigantesco, se sabía que en cuanto relajaran las restricciones muchos suscriptores desertarían crisis económica mediante. Pero tanto Disney como Warner (hoy además parte de Discovery) tienen otros negocios que pueden equilibrar cualquier pérdida en el campo del SVOD.

Netflix es solo plataforma. Por lo tanto, tiene que achicarse y recalcular sus gastos para seguir siendo líder dentro de un sector que, en todos los sentidos, está alcanzando su punto de saturación. Porque lo que sucede con esta firma también pasa con las otras: el negocio se contrae en parte por la recesión global, en parte por la inflación, en parte por las consecuencias de la invasión rusa a Ucrania, y en parte (en gran parte) porque la exclusividad de contenidos obliga al usuario a contratar demasiados servicios. No por nada la piratería ha vuelto a crecer. Netflix, pionero en streaming audiovisual, es pionero en una crisis que va a afectar a todos los jugadores.

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