Lo que estamos viendo en el campo del entretenimiento audiovisual hoy es lo más parecido a la cacería de tesoros que podría imaginarse. Netflix acaba de anunciar que ordenó la realización de una serie de acción en vivo basada en el gran éxito -obra maestra, en realidad- del animé japonés Cowboy Bebop, un policial negro ambiantado en el futuro con música de jazz. Este proyecto de aprovechar una maraca hiper exitosa del animé se suma a otros proyectos como la serie animada de Titanes del Pacífico y la adaptación en acción en vivo del éxito Death Note. Otra serie animada que, anunció, convertirá a la acción en vivo es Avatar: The Last Airbender, un gran éxito de la cadena Nickelodeon que ya tuvo una versión en cines a cargo de M. Night Shyamalan.

Hace tiempo que Netflix incorpora regularmente materiales de la animación japonesa, como puede notarlo cualquier abonado. Además de contenidos coreanos y películas de gran presupuesto chinas, lo que permite conquistar a una audiencia -mayoritariamente joven- fanática de estos productos. Pero detrás de todo aparece la necesidad de quedarse con las marcas. La mayor parte de los acuerdos y contratos que vemos en estos días entre quienes disponen de los canales de contenidos -y, por supuesto, la billetera- y los dueños de los mismos tiene como fin aprovechar nombres instalados. Cowboy Bebop es de esos nombres pesados dentro del campo del entretenimiento: una serie de culto (solo se produjeron 26 episodios), saludada tanto por el público aficionado al género como aquel que no -y por la crítica internacional, dicho sea de paso- e inmediatamente reconocible.

La adaptación de Cowboy... tendrá como supervisor a Shinichiro Watanabe, el creador de la original, lo que garantiza al menos una fidelidad a tono y personajes respecto de la versión animada. Es una coproducción entre Netflix y Tomorrow Studios, aunque la parte física de la realización corre por cuenta del gigante del streamimg.

Como siempre, estos movimientos son bastante importantes y, volviendo al concepto de cacería de tesoros, se trata además de generar el entusiasmo necesario antes del estreno real de cada proyecto. A estas alturas, esta liberación de información también funciona como testeo de posibilidades de cada producto. Cuando Disney ya tiene fecha para lanzar Disney+, su propio SVOD, estas acciones y la "cacería de marcas y contenidos" son esenciales para lo que, sin dudas, será una competencia dura, sin ganadores claros, y sin cuartel.