Este viernes 26 Netflix estrena la séptima y última temporada de una ficción disruptiva, feminista y muy crítica del sistema penitenciario estadounidense. A lo largo de sus, hasta ahora, 78 episodios, se vio lo mejor y lo peor de la naturaleza humana: amistad, amor, sororidad y compasión pero también egoísmo, violencia, muerte, injusticia, sueños rotos y adicciones.

Uno de los recursos mejor explotados de “Orange is the new black” es la gran cantidad de personajes disponibles.  Como casi ninguna otra serie contemporánea, ésta posee un elenco tan numeroso que puede darse el lujo de “freezar” algunas historias para dar preponderancia a otras. Es que la mayoría de los personajes están lo suficientemente desarrollados –gracias a la estructura narrativa que alternaba presente y flashbacks individuales en las primeras entregas- que ya los conocemos y podemos retomar sus derroteros sin “perdernos” en el camino.

Tal es la independencia de protagonistas que posee OITNB, que en el final de la sexta parte vimos a Piper Chapman, cuyo ingreso a la prisión de Litchfield inició la historia, salir en libertad. De hecho, en decenas de episodios su papel –basado en Piper Kerman y su libro sobre el año que pasó en la cárcel- virtualmente desapareció en pos de otros.  Sin embargo, sabremos más de ella en esta séptima temporada y sus dificultades para volver a la vida civil, en la que deberá conseguir un empleo y estará monitoreada para preservar su libertad condicional. Todo, en medio de su preocupación por Alex, que sigue tras las rejas.

“OITNB” fue una de las primeras producciones originales de Netflix

La sexta entrega de la serie había encontrado uno de sus puntos fuertes en dos personajes nuevos; las hermanas Carol y Barb, peleadas a muerte y líderes cada una de dos bloques distintos de la prisión. Su odio y el deseo de venganza tanto mutua como contra Frieda motorizaron los conflictos y reordenaron las alianzas entre las reclusas. Hay que recordar que, tras el sangriento motín que ocupó toda la quinta temporada, muchas de ellas fueron trasladadas a otras cárceles, otras a máxima seguridad, y otras vieron aumentar sus condenas. La investigación sobre lo que pasó en ese evento hizo que varias se traicionen entre ellas y las consecuencias se harán sentir fuerte.

El tráfico y consumo de drogas sigue presente, mostrando la necesaria complicidad de guardias para que esto suceda. También, se vio cómo las nuevas políticas migratorias ocasionan que, por ejemplo, Blanca salga en libertad para ser inmediatamente deportada.  

 Los 13 episodios que podrán verse desde este viernes ahondarán en la situación de Taystee –condenada a perpetua por haber sido injustamente acusada de la muerte de Piscatella-, el infierno de Daya –ahora adicta y también con perpetua- y mostrarán cómo nuevamente, la unión hará la fuerza. Todo lo sufrido y los errores cometidos dejaron su huella. Pero también se hará presente el humor, tan necesario para distender el drama. Es de esperar que “Orange is the new black” tenga un final a la altura de su reputación.

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Analia Caballero

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