Nuevamente un fin de semana flojo en los cines. El filme de aventuras Rampage: devastación, un tanque, se quedó con el primer puesto desplazando a la ganadora de la semana pasada Un lugar en silencio, que, a su vez, mantuvo una buena convocatoria e hizo que el estreno Verdad o reto debutara en la tercera posición. No hay muchas más novedades, salvo que no aparecen películas que "rompan" la taquilla en el fin de semana. También fue el primero del Bafici, pero por su cantidad de salas computables, aún con buen promedio, no aparecerá en el top ten.

Nuevamente hay tres clases de películas en la lista de mejores posicionadas: las aventuras de gran espectáculo, el terror y las películas de animación con norte infantil. Esto último explica la notable performance de Coco, que se mantiene en el top ten desde enero y pasó con holgura la barrera de los tres millones de entradas vendidas, y quedó esta semana, además, por encima de Ploey, otro filme de animación digital y estreno del jueves. Por cierto, las películas de aventuras como Rampage o Ready Player One también son "para todo público" (es un poco iluso tomar en cuenta lo de "apta para mayores de 13 años", se sabe) y así la mitad de la lista corresponde al entretenimiento para toda la familia.

En el caso del terror, sucede que existe un público muy fiel que ve todo lo que se estrena. Siempre alcanza para que las películas queden en muy buena posición en el fin de semana de lanzamiento, pero justamente porque su público es de fanáticos -una cantidad limitada- estos números no suelen repetirse. Salvo que confluyan buenas críticas, actores conocidos y, sobre todo, una campaña de marketing que aluda al género pero lo supere. Por eso es que Un lugar en silencio sigue sumando y fue, además, el estreno sorpresa en EE.UU., desbancando hace una semana a Ready Player One. De paso, resulta raro lo que sucedió con la película de Spielberg, que tiene muy buenas críticas y es un gran espectáculo. Aunque no es un fracaso, tampoco es un éxito. No parece estar en sincronía con el público de este tiempo.

Como se ve también, no hay películas argentinas en la lista. Es cierto que no se han estrenado grandes títulos que puedan atraer al público no cinéfilo, y que esto sucederá sólo cuando en unos días se estrene Perdida, con Luisana Lopilato (que podría tener un primer lugar, aunque no es del todo probable). Como venimos explicando desde hace semanas, el problema no consiste en el precio de la entrada -en valores similares a los del año pasado- sino que la concentración ha hecho que no haya curiosidad por otras películas que no sean tanques, terror o infantiles. Lo que no solamente es un atentado cultural, sino además va contra el negocio. Es cierto: los complejos multisala viven del pochoclo y la gaseosa, cuyos márgenes de ganancia son siderales. Pero sin películas tampoco se venden golosinas. Siempre es bueno tenerlo en cuenta.