La película Pantera Negra, gran producción de superhéroes con presupuesto superior a los u$s200 millones, recaudó en su país de origen, en los primeros cuatro días en pantalla, u$s235 millones, convirtiéndose en el quinto mayor lanzamiento de la historia en su país. Hay que tener en cuenta que el último fin de semana fue "largo" en EE.UU. por causa del President's Day, feriado de lunes. En ese sentido, la película fue el mayor estreno en febrero y el mayor estreno para esa fiesta nacional. Hizo en cuatro días lo que Liga de la Justicia, esperado tanque de 2017, logró en toda su carrera en salas. Pantera Negra además recaudó en otros cuarenta territorios u$s198 millones, cuando faltan aún tres importantísimos: China, Rusia y Japón, probablemente los que más suman a los grandes estudios después de EE.UU. (más Canadá, que se considera el mismo mercado) y Gran Bretaña.

De todas maneras, es importante tener en cuenta esa diferencia. Mientras que en la mayoría de los grandes tanques el mercado no estadounidense suele representar la mayor parte de las recaudaciones, hay fenómenos que tienen una "localía" mayor. Sucede con Star Wars y, probablemente, con este filme de superhéroes en particular. Porque su éxito fuera de lo común no tiene que ver con sus virtudes cinematográficas o la popularidad del personaje sino con un clima cultural.

En efecto: la película se fue transformando en "el primer gran espectáculo que representa heroicamente a los afroamericanos" y fue saludado vía Twitter por Michelle Obama y otros referentes de esa comunidad. Sucedió lo mismo que, el año pasado, con Mujer Maravilla, que hizo pedazos el concepto de "superheroínas no venden". Las mujeres y los negros son vistos, en el clima cultural norteamericano, como minorías que no encuentran su representación, siempre marginadas. Que aparezcan en el centro de la escena en películas que cuestan cientos de millones, con lanzamientos globales, como héroes positivos y dominando el centro de la conversación cultural implica un fenómeno del que nadie quiere quedar afuera.

En términos comerciales, la estrategia de sumar una película a un contexto y transformarla en un evento más allá de su calidad parece funcionar, aunque en este caso, si se comparan las recaudaciones globales con las locales, el fenómeno es mucho más estadounidense. Fuera del país de origen, lo que se prueba es el poder de marca. Las recaudaciones argentinas en el lanzamiento tuvieron el nivel frecuente para Marvel, y no más que eso. Transformar un filme en evento es parte del negocio.

Más notas de

Leonardo Desposito

Los Gucci pelean contra La casa Gucci

La casa Gucci

Buen fin de semana en la taquilla global para films aún "en rojo"

Encanto, nuevo éxito de Disney

David Lynch famoso y secreto para descubrir en MUBI

Dumbland, serie animada de David Lynch

El futuro audiovisual ya llegó

La televisión informa lo que sucede en el momento en que sucede. La paradoja de El juego del calamar, la historia de un montón de gente encerrada en un lugar bajo miradas anónimas

Disney+ y HBO Max "compartirán" películas hasta 2022

Disney+ y HBO Max "compartirán" películas hasta 2022

Festival de Mar del Plata: espejo del estado del cine

Festival de Mar del Plata: espejo del estado del cine

La película más taquillera de 2021 podría perder dinero

Sin tiempo para morir, ganadora y perdedora a la vez

Cuatro películas gigantescas para ver en HBO Max

Ben Hur

El Festival de Mar del Plata logró ganarle a la pandemia

Petite Maman, de Céline Sciamma

Titanic, la obra maestra sobre el sentido del espectáculo

Titanic