La productora española Filmax anunció en Berlín que manejará los derechos internacionales de la película italiana Domani é unaltro giorno (Mañana será otro día). Puede parecer un anunció más, si no explicara una tendencia creciente en el cine internacional de gran público. Domani... es la versión italiana de Truman, la comedia dramática del catalán Cesc Gay que protagonizaron Ricardo Darín y Javier Cámara, un enorme éxito de taquilla en España y más que respetable recaudadora en el resto del mundo. Truman es, además, una producción de Filmax, lo que cierra el ciclo. De hecho, la productora tiene como una de sus líneas de negocios vender derechos de sus producciones para remakes internacionales, algo que ya ha logrado con la película de suspenso de Jaume Balagueró Mientras duermes, que tiene su versión realizada en Corea del Sur.

La traslación de estas historias a otros países y contextos resulta cada vez más sencilla

Algo sucede con ciertas películas construidas para gran público. Lo primero es pensar que ese "gran público", globalización mediante, se ha homogeneizado, y que la mayoría de las ficciones que se ruedan para él shn fácilmente "traducibles" a otros países y experiencias. Algunos títulos muy famosos de los últimos años han tenido más de una versión fuera de su país de origen, por ejemplo. El caso de Perfectos desconocidos, originalmente una película italiana, que tuvo su remake -a cargo de Álex de la Iglesia, nada menos- en España. O la argentina Un novio para mi mujer, que tiene versiones chilena (Se busca novio...para mi mujer), mexicana (Busco novio para mi mujer) y surcoreana (Nae Anaeui Modeun Geot, Todo sobre mi mujer). El caso más espectacular es para la francesa Intouchables (Amigos intocables): además de la versión original protagonizada por François Cluzet y Omar Sy, existen la versión argentina (Inseparables, con Oscar Martínez y Rodrigo de la Serna) y la versión estadounidense (The Upside, estrenada recientemente aquí como Amigos por siempre, con Bryan Cranston y Kevin Hart).

Siempre existió cierta tendencia a que películas exitosas de un país fueran compradas por Hollywood para hacer remakes americanas (dos casos argentinos muy conocidos son Nueve Reinas y El secreto de sus ojos) aunque rara vez estas remakes funcionan (Mentiras verdaderas, de James Cameron, basada en la comedia francesa La Totale, de Claude Zidi, es una excepción). La novedad consiste en que ahora no es solamente Hollywood la usina de estas reversiones sino que la tendencia es global porque, como decimos más arriba, el público de todo el mundo tiene experiencias similares. Y, como sucede desde hace mucho con la televisión, el cine puede sobrevivir con la venta de formatos. Es cierto: la uniformidad cultural se vuelve, en el espectáculo masivo, cada vez más flagrante. Pero también parece una aceptable estrategia de supervivencia.