La comediante y conductora estadounidense Ellen DeGeneres sufre las consecuencias de las denuncias de maltrato, racismo y un "ambiente tóxico" en el programa que lleva adelante desde 2003 en la cadena NBC, con el éxodo de más de un millón de espectadores en la última temporada, lo que representa un 43% menos que el mismo período del año anterior.

La sangría de seguidores, y que de acuerdo a reportes de medios norteamericanos como The New York Times se tradujo también en una caída de anunciantes, se produjo después de que varios empleados y exempleados denunciaran una cultura laboral tóxica dentro del programa, que iba desde comentarios racistas hasta acoso profesional.

En julio de 2020, el portal BuzzFeed publicó las denuncias de varios extrabajadores y un empleado actual en las que hablaban del ambiente laboral racista e intimidante en la producción del programa; algunos aseguraron haber sido despedidos por pedir permiso para acudir al médico o a un funeral, mientras que un afroamericano aseguró que uno de los guionistas le había dicho: "Lo siento, solo sé los nombres de los blancos que trabajan aquí".

Una investigación independiente encargada por WarnerMedia, el conglomerado mediático que produce el espacio televisivo, acabó con el despido de tres veteranos productores del programa, Ed Glavin, Kevin Leman y Jonathan Norman.

Variety, otro medio especializado de Estados Unidos, informó que tanto DeGeneres como sus productores Mary Connelly, Andy Lassner y Derek Westervelt fueron cuestionados pero que seguirían al frente del programa.

DeGeneres, conocida por siempre invitar a sus seguidores a ser amables unos con otros y por ser un ícono del colectivo LGTB, cuando regresó a la pantalla, dijo: "¿Cómo ha ido el verano de todos? El mío fantástico", en tono de broma antes de pedir perdón a su audiencia y a los miembros de su equipo que se vieron afectados.