Una de las características más difundidas del modo de hacer negocio de Netflix ha consistido en que no le interesan los ratings sino la calidad. De hecho, Netflix no libera en general sus métricas ni la audiencia que tiene cada uno de sus programas. Sin embargo, los programas se cancelan y dejan de producir. En los últimos meses, la empresa ha generado una sangría bastante fuerte de títulos. Anunció, por ejemplo, la cancelación de todos sus shows basados en personajes de Marvel (Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage, Iron Fist y The Punisher), pero el ejemplo que destaca la revista Variety -y que ha sido tópico de conversación en las redes sociales desde hace bastantes días- ha sido la sitcom One day at a time, que se convirtió en objeto de culto pero fue dada de baja. La explicación de Netflix fue sencilla: "no la veía el público suficiente como para justificar seguir haciéndola".

Es decir: el rating cuenta y Netflix los conoce mejor que nadie. De hecho, si hay una empresa que puede saber exactamente cómo y cuánto se ven sus productos es una que se dedica a la distribución on demand y on line de contenidos gracias a Internet. Esto es una ventaja respecto de la televisión de aire, cuyas métricas son puramente estadísticas basadas en un muestreo representativo. En el caso de Netflix -y de otras empresas al respecto- basta contar cuántas veces se sirve cada contenido. Los números son exactos. Incluso se puede saber cuánto y qué se consume en cada territorio, de modo de ajustar la oferta. Pero en el fondo, las decisiones empresariales se toman del mismo modo que en la televisión tradicional: poco rating, fuera de la pantalla.

La ecuación “costoaudiencia” sigue siendo el parámetro mediante el cual se decide

Así, uno de los atractivos del SVOD se disuelve fácilmente. El "culto" alrededor de una serie, que puede desarrollarse con el tiempo -incluso mucho- no parece justificar la producción. En el pasado, un caso como el de Star Trek, que generó un culto a su alrededor que logró revivirla (en términos de números, Next Generation fue muchísimo más exitosa que la serie original dos décadas largas precedente). O, más reciente y relacionado con Netflix, el de la gran comedia Arrested Development, que fue cancelada por Fox y, tras años de culto creciente, fue tomada por el gigante del SVOD para hacer una temporada más. Son los casos más extraños: lo frecuente es que los programas generen un núcleo duro de espectadores que crezca muy lentamente, y ese crecimiento es el que decide la continuidad o no.

Es decir, el negocio no ha cambiado prácticamente nada a pesar de que el sistema de "mire lo que quiera cuando quiera" parecía indicar lo contrario. El rating sigue mandando.

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