Para entender qué va a pasar con el negocio cinematográfico global en 2019, hay dos sitios de Internet que funcionan perfectamente como termómetros. Uno es IMDB (Internet Movie Data Base), canónica fuente de recursos e información sobre películas que, además, concentra gran parte de la conversación sobre el cine, popular o no. El otro es Fandango, el sitio de venta anticipada de entradas que es prácticamente el estándar en los Estados Unidos (y en varios otros mercados; de hecho ya opera en la Argentina). Ambos sitios publicaron sus listas de “películas más esperadas de 2019” y el resultado es el siguiente:

Películas más esperadas para IMDB:

1. Capitana Marvel

2. Avengers-Endgame

3. Dark Phoenix

4. Érase una vez en Hollywood

5. The Irishman

6. It 2

7. Glass

8. Joker

9. Aladdin

10. Hellboy

Películas más anticipadas para Fandango:

1. Avengers-Endgame

2. Capitana Marvel

3. Star Wars: Episodio IX

4. Spider-Man: Lejos de casa

5. Toy Story 4

6. Glass

7. El Rey León

8. Aladdin

9. Dumbo

10. Joker

Lo que se superpone en ambas listas son las películas de superhéroes (Glass, Joker, Avengers, Capitana Marvel; en una aparece Spider-Man y en la otra, Dark Phoenix, de la serie X-Men), pero la de IMDB, un sitio que tiene más tráfico adulto, incluye películas nada familiares: la producción de Quentin Tarantino Érase una vez en Hollywood y la de Scorsese para Netflix The Irishman, con Robert De Niro y Al Pacino, más It 2, la continuación del filme de Andy Muschietti sobre la novela de Stephen King. Mientras que Fandango muestra mayor cantidad de filmes “infantiles” (figuran las tres adaptaciones “con actores” de clásicos animados de Disney, El Rey León, Aladdin y Dumbo, mientras que en la otra lista solo aparece Aladdin, básicamente porque el director es el realizador de culto británico Guy Ritchie). En todo caso, muestra que el interés se mantiene sobre marcas muy conocidas o nombres consagrados, y no sobre alguna de las novedades que podrían aparecer sobre todo en el campo de la animación y del terror. De hecho, la única película animada aparece solo en la lista de Fandango y es Toy Story 4, una franquicia absolutamente “amortizada”.

Es decir, el meridiano de las recaudaciones cinematográficas el próximo año no se diferencia de lo que ha sido la concentración en pocos nombres desde hace una década -al menos, para poner un parámetro, desde que Marvel lanzó su propio estudio, hoy propiedad de Disney, y Disney comenzó a “reciclar” sus propias marcas. La gran pregunta es cómo seguirá desarrollándose el negocio cuando solo gira alrededor de unos pocos nombres, y qué estudio es capaz de invertir en algo totalmente “nuevo”. Hay formas de lograrlo: después de todo, Joker o Capitana Marvel implican hacer “algo novedoso” dentro de un conjunto o serie de películas o “universos” ya perfectamente definidos. Es la manera como ha mutado el negocio en general, y lo que ha permitido que se sostuviera ante el crecimiento del negocio del SVOD. Pero aquí viene el peligro: en 2019 -y esto es evidentísimo- aparece como correlativa la sobreexplotación de marcas con los lanzamientos de SVOD masivos por parte de Comcast, Warner y Disney para competir con Netflix. Dicho de otro modo: ante el crecimiento al que se enfrenta el mercado de contenidos hogareños, es necesario “cuidar la inversión” en el cine, pero paralelamente son las películas y su lanzamiento en salas las que luego vuelven popular el contenido en el on demand. El círculo, además, genera una espiral inflacionaria en los costos de esos contenidos, tanto para el “directo al consumidor” en su casa como para la pantalla grande. Cabe la posibilidad de que el negocio audiovisual haya encontrado su punto de inflexión, donde los dos tipos de distribución deberán encontrar cómo complementarse o uno morirá a manos del otro.