Hubo un tiempo en el que el calendario de festivales y premios arrancaba a fin de enero, con el festival de Rotterdam. Los últimos años, su cercanía con la Berlinale y el adelantamiento de los premios Oscar para fines de febrero parecen haber opacado la visibilidad de esta muestra que lleva ya 47 ediciones. Sin embargo, esa aparente meseta parece tender a superarse. Aún cuando, tras repasar la programación, hay muchos títulos que ya tuvieron estreno en algún otro festival (confirmando lo sucedido en los años recientes, en los que la muestra, para el inadvertido, semeja más una coda que recupera lo mejor del 2017 antes que el comienzo del 2018), no son pocos los nuevos nombres, las búsquedas, las películas que prometen ser verdaderos descubrimientos. En este sentido, el festival de Rotterdam siempre se caracterizó por su eclecticismo y heterogeneidad.

A diferencia del cercano festival de Berlín, siempre supo evitar con entereza, a través de los años, la tentación demagógica de poblar la programación de películas seleccionadas en virtud de su discurso, sin hacer foco exclusivo en la corrección política y en la necesidad de poner en la pantalla el tema de discusión del momento. Por lo que puede verse aquí y por lo que se anticipa de la Berlinale, el 2018 promete ser un año de recuperación para los dos festivales europeos más tempraneros.

Rotterdam apuesta a la novedad tecnológica, como el largo en VR de 360 grados

Si del perfil más experimental hablamos, Brooklyn Experience del argentino José Celestino Campusano da la pauta de los riesgos que elige correr Rotterdam, que, además de dedicarle una retrospectiva completa al director, proyecta este largometraje de ficción con tecnología de realidad inmersiva, en 360 grados, experiencia única y novedosa en estos términos. El lugar asignado a los cortometrajes, así como las numerosas charlas y encuentros (en las que destacan las previstas con el aludido Campusano y con Lucrecia Martel, autora indiscutida tras el triunfo global de la genial Zama) dan cuenta de una voluntad de pensar el cine del presente y del futuro que no siempre se halla o se genera en los festivales internacionales.

Fuente: