La Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood, cuya principal actividad es entregar todos los años los premios Globos de Oro, se encuentra en una crisis que podría acabar con esos galardones. Al coro de condena se sumó este fin de semana la varias veces nominada Scarlett Johansson que pidió que Hollywood "dé un paso al costado" respecto de la entidad.

Las cosas no vienen bien para la HFPA (por sus siglas en inglés). Desde hace por lo menos tres años, viene siendo objeto de críticas por la poca "diversidad" entre sus miembros. Pero además desde 2019 se cuestiona fuertemente la honestidad y la transparencia en cuanto a la selección de los premios.

La Asociación cuenta en la actualidad con noventa miembros. Una lista que en realidad no es pública: The Times publicó que muchos de ellos no son realmente periodistas y que verdaderos periodistas son rechazados. Los Angeles Times demostró además que, tras la fachada de ONG, no pagan impuestos, y que los miembros son beneficiados con viajes, estadías en hoteles de lujo, cenas, etcétera. Pero el escándalo estalló cuando se descubrió que no la integran personas de color.

El HFPA comunicó un plan para modificar esto e incorporar personas de color. Pero fue rechazado por firmas como Netflix y Amazon como "insuficientes", y muchas estrellas comenzaron a pedir que se cancelen los premios. La última, Scarlett Johansson. La actriz de Historia de un matrimonio y Black Widow reveló que no participaba de las ruedas de prensa de miembros de la entidad porque abundaban en "comentarios machistas y sexistas, a veces al límite del acoso". Pero fue más allá: "La HFPA fue legitimada por tipos como Harvey Weinstein porque les servía para hacer lobby por los Oscar. Hasta que no tengan modificaciones de fondo, deberíamos dejarlos de lado y focalizarnos en conseguir fuerza y unidad desde nuestros sindicatos y en la industria como un todo".

Mientras, 100 publicistas dieron a conocer el viernes que no van a seguir trabajando con los miembros de la HFPA hasta que los cambios no sean sustanciales. Básicamente es un ultimátum de toda la industria para democratizar el club secreto de los extranjeros de Hollywood, pero mucho más para quitarles el estatuto de lobby que fueron alcanzando gracias, por cierto, a la propia industria y a las propias y hoy muy indignadas estrellas.

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