Después de haber decidido que no tendría lanzamiento en salas en los Estados Unidos, Warner Bros. anunció que su película animada Scoob (que narra los orígenes de Scooby-Doo) tendrá un lanzamiento mixto en video on demand y salas en la mayoría de los territorios importantes fuera de su país de origen, comenzando en Francia el próximo 8 de julio. Ese país comenzó a abrir sus cines el pasado 22 de junio, y en estos momentos tiene poco menos de un millón de entradas vendidas por fin de semana, la mitad de lo habitual en ese territorio pero una cifra importante después de la cuarentena. De hecho, va subiendo semana a semana.

La estrategia de que la película salga en dos ventanas de exhibición simultáneas implica un cambio notable en las reglas de juego. Es cierto que Scoob es una película en cierto sentido "menor" dentro de los lanzamientos de Warner en 2020. También que, desde el comienzo de la crisis desatada por la pandemia, se decidió su lanzamiento en digital. Es decir, pasa más "inadvertido" por tratarse además de una película infantil: las excusas para que sea mostrada el mismo tiempo en las salas y en el entretenimiento hogareño son suficientes como para que no represente -al menos a nivel discursivo- un problema demasiado serio. Pero queda claro que la pandemia es una buena excusa para instalar un modelo que los grandes productores vienen preparando hace años: el day-and-date.

Es decir: que el espectador elija de qué manera ver un filme. Si en las salas, en su casa, en su celular, etcétera, pagando precios diferenciados de acuerdo con la plataforma que seleccione. Para los exhibidores, esto es mucho más que un desafío. Es una afrenta que pone en peligro la principal fuente de ingresos de los cines: las golosinas, las gaseosas y todo lo que rodea a la película. Pero para que eso funcione, hace falta vender entradas. Especialmente para el público familiar: cuatro baldes de pochoclo son mucho mejor que uno. Si ese público tiene la alternativa de ver un film en el cine o en casa, probablemente elija hacer el pochoclo (mucho más barato) en su propia sartén.

Cuando Trolls Word Tour, película de DreamWorks distribuida por Universal, se estreno en digital ante el cierre de salas, fue tolerable: todo el gasto de marketing estaba hecho y era imprescindible. Pero cuando Universal, ante el éxito de la estrategia, declaró que podría optar por day-and-date más allá del coronavirus, se habló de boicot de las salas a los productores. Ahora habrá que esperar a ver qué sucede fuera de los Estados Unidos, de allí que el estreno de Scoob sea un hito importante: si será una excepción (resistida) o la instalación de un modelo nuevo para los exhibidores.

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