La pandemia constituye un gran revelador. Procesos y tendencias que estaban cambiando los hábitos de consumo de manera lenta pero evidente, estallaron. En el negocio del audiovisual eso es de una evidencia enorme. El último número de Variety dedica su portada a la muerte del cable tradicional, cuando los números de la televisión paga demuestran que la transición a un modelo basado exclusivamente en plataformas. Cuando el espectro digital permitió que surgieran cientos de canales, el cable parecía el futuro y tenía una economía doble: el pago de la suscripción más la publicidad que surgía de la venta de espacios. Eso creaba un ecosistema que permitía multiplicar señales y nichos. Pero desde que apareció Netflix, todo cambió. Y esto se aceleró con la cuarentena: es consistente con el enorme crecimiento de las plataformas en los últimos dos trimestres.

La pregunta del usuario es simple: ¿pago por 180 canales de los cuales a lo sumo veo una decena o pago plataformas para tener el contenido que quiera cuando quiera? Los números indican que el público está optando por la segunda alternativa. La brecha entre usuarios de cable y de plataformas en los EE.UU. en 2011 era de 70 millones a favor del cable. Hoy es de menos de cinco millones, y los analista predicen que los servicios on demand pasarán al frente antes de terminar el año, acelerados por la pandemia. También que este fenómeno es global y afecta, además y con mucha fuerza, a la televisión de aire.

Un punto clave citado por el artículo de Variety son los jóvenes. No ven canales de cable pero sí los shows de los canales de cable. Los ven en streaming, sea en plataformas o en los sitios de las señales, o incluso en YouTube, gratuitamente. Es decir: el problema no es el contenido sino el sistema de pago. Solo hay tres campos en el que la señal en vivo tiene sentido: realitys, noticias y deportes. Para todo lo demás, el usuario, que ha cambiado sus hábitos de consumo, prefiere plataformas o Internet.

Lo que se prevé -y esto ya se veía antes, solo que hoy todos consideran que la transición será más rápida- es que las empresas con muchos nichos -un ejemplo sería Viacom- se desprendan de señales de cable, sobre todo las generalistas (las especializadas, curiosamente, funcionan aún) y queden pocas, y que los servicios pasen directamente a las plataformas. Esa transición, que podía llevar una década, hoy se prevé en la mitad de tiempo. El apuro económico de la pandemia, además, es otro motivo para que crezca el "cord-cutter", el "corte del cable", generando una transición aún más veloz.

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