Ayer comenzó, oficialmente, la nueva era del audiovisual. La era en la que las plataformas de streaming tienden a desplazar de modo definitivo ya no solo a la televisión tradicional sino, también, al cable al menos como lo conocemos. El pasado primero de noviembre, AppleTV Plus se lanzó con contenido original para todos los usuarios de sus dispositivos, a nivel global. Ayer, Disney finalmente puso al aire Disney+, su muy publicitado servicio de streaming. Es cierto, esta plataforma solo se lanzó en los Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña (y la próxima semana, en Oceanía), pero su estrategia es posicionarse rápidamente en el mercado local -compitiendo codo a codo y con artillería pesadísima contra Netflix- para luego salir a la conquista del resto del universo. Mientras, HBO max, la plataforma de Warner, tiene fecha de salida el próximo mayo, probablemente de modo global. Tener “todo” costará más o menos unos u$ 50, aunque dado que lo primero que desean estos jugadores es tomar posiciones, es más que probable que dependerá de cada país. La Argentina, por ahora, es una incógnita, aunque todo hace presuponer que el arribo de las dos más “pesadas” ocurrirá a finales de 2020; Apple ya está disponible.

Este mes es decisivo. Disney está esperando el resultado crítico y la conversación en las redes respecto de los primeros contenidos originales, especialmente la serie basada en Star Wars The Mandalorian y la versión en imagen real de La Dama y el Vagabundo, el clásico animado de los años cincuenta. La oferta es grande, además: anunció todo el acervo de largos de Disney, más los de Pixar, más los de Marvel, muchos de ellos en 4K (de hecho, se podrán ver en esa calidad las siete primeras películas de Star Wars). Dado que, para su mercado, el precio es bastante competitivo (u$ 7, poco más de la mitad de Netflix, que deja de contar en los EE.UU. con el contenido de Disney, Pixar, etcétera). Pero hay algo clave: hasta qué punto los contenidos exclusivos son atractores para el público. Esa pregunta tiene respuestas disímiles.

Sí, Game of Thrones fue un gran atractor para HBO; Stranger Things lo es para Netflix. Pero ambas marcas lo fueron cuando ya estuvieron consolidadas. La marca más consolidada de Disney es, claro, Disney. Pero ha gastado muchísimo en estos primeros contenidos, muchísimo en la fusión con Fox -que multiplica el acervo con material de gran peso como todas las temporadas de Los Simpson, Avatar y las sagas de Alien y Terminator, en principio- y muchísimo en la tecnología necesaria para que el sistema funcione. No habrá ganancias en el principio, porque además el precio del abono es casi “al costo” respecto de la inversión. Pero será importante también para los competidores saber cuál es el verdadero tamaño del mercado y cuál es el costo real para lanzarse a invertir. Todo eso, así como el futuro de la plataforma, se verá en la medida en que aparezcan los números de suscripción, algo a lo que todo el mercado está atento como no lo estuvo cuando Netflix lanzó su servicio porque, después de todo, era un experimento y una novedad. La verdad sobre el cambio de paradigma comienza a desarrollarse.

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