Era evidente que Liga de la Justicia iba a quedarse con el primer puesto de las recaudaciones cinematográficas en el fin de semana, aunque en estas cifras aún no se incluyen las del lunes del receso largo. No estuvo mal: 300.000 espectadores implica más de la mitad de las personas que eligieron ir al cine. Pero a decir verdad, y dado el peso de los personajes y del evento que la película significa -la reunión de Batman, Superman, la Mujer Maravilla, Acuamán, Flash y Cyborg fue esperada por generaciones y por décadas- resulta un poco decepcionante. Lo mismo pasó en el panorama internacional donde el filme no llegó a los u$ 100 millones en su país de origen.

Las razones pueden ser muchas, pero considerando que no tuvo malas críticas y los personajes son populares, lo único que puede pensarse es una combinación de temporada (es baja en la Argentina, lo que implica que la cifra es mucho mejor de lo que parece), y que el género “superhéroes” está llegando no al agotamiento -ahí está la novedad humorística de Thor-Ragnarok- sino de saturación. Dicho de otro modo, es la única alternativa del entretenimiento “grande”, lo que vuelve casi todo un poco previsible. Salvo por los fanáticos que irán a ver estas películas más por una cuestión de coleccionismo mental que por gusto cinematográfico (los fans de cualquier cosa, lo demuestran el cine y también la política, no alcanzan para el éxito), la cuestión permanece difícil de resolver: el sistema de Hollywood de apostar a algunos títulos demasiado grandes parece haber alcanzado un límite.

En la otra punta de la tabla aparecen algunas cosas interesantes. El único estreno que ingresó además de Liga... al top ten fue la ganadora de Cannes The square, pero aquí sí las críticas tuvieron algo de peso y, aunque no tuvo mal público si se tiene en cuenta que hubo muy pocas funciones, se puede considerar un resultado decente. Es decir, hay un sector de los espectadores que quiere ver otras cosas. Por ejemplo, dos filmes que están consiguiendo, dentro de su campo, un buen resultado, Paterson y, especialmente, Loving Vincent, que se mantiene entre las diez películas más vistas desde el díá de su estreno. Con mejor difusión y un circuito de arte y ensayo sólido, hay un público alternativo que también es buen negocio.

Siguen funcionando bien La familia Monster (la única alternativa de animación familiar en el top ten) y el filme de terror Jigsaw. Como siempre, dos tipos de películas que tienen un público firme y constante, aunque a veces también tiende a la saturación. Por cierto, no todas las películas de terror o animadas funcionan bien, pero en general, si se tiene en cuenta el público total, representan dos inversiones más o menos seguras en las carteleras.

Considerando la altura del año, y las cifras que refleja la tabla, las recaudaciones son buenas y, aunque la meta es difícil, puede que el año sea finalmente récord en lo que va del siglo.