El gigante de la música vía streaming Spotify reveló sus números del primer trimestre de 2021 y fueron buenos, incluso más que eso. Tuvo un 46% más de ventas en la comparación interanual y un incremento en los ingresos de 16%. Además, anunció que crecieron los accesos a podcasts, que ha sido la gran apuesta de la firma en los últimos años, destacando la buena performance de The Joe Rogan Experience.

Lo más importante fue el crecimiento en el número de usuarios, de un 24% interanual, que lleva el total de personas que acceden a la plataforma a 356 millones en todo el mundo, aunque -según informa la misma empresa- estuvo un poco por debajo de lo que se esperaba. Este resultado tuvo como motivo que se desaceleró el crecimiento en Europa y, sobre todo, en América Latina, donde fue mucho más pesado económicamente el costo económico de la pandemia. De todos modos, la cantidad de usuarios premium, es decir de aquellos que pagan una suscripción -recordemos que Spotify puede escucharse gratis con interrupciones publicitarias, modelo que la empresa quiere disolver- crecieron en un 21%. Eso es dinero contante y sonante para Spotify.

Todo parece marchar bien, en la medida en que también crecieron las horas de consumo de música y mucho, contra toda expectativa (aunque en este caso no hay números concretos) las de escucha de podcasts, como se dijo. Lo interesante es que Spotify comienza, finalmente, a tener números negros. Como la mayoría de las grandes empresas que dominan el entretenimiento on demand -Netflix es otro caso, cuya deuda de largo plazo es similar a la de un país mediano-, Spotify se dedicó sobre todo a la inversión a futuro. La estrategia parece estar dando resultados.

En los últimos dos años, invirtió sobre todo en podcasts y herramientas para desarrolladores, y entre sus últimas iniciativas está no cobrar, durante dos años, a nuevos creadores de contenidos. La razón de estas inversiones es depender cada vez menos de la música, dado que los acuerdos con las discográficas suelen ser complejos y plagados de diferencias. No implica que abandone el sector (sería suicida, dado que es el núcleo de su estrategia de contenidos) sino de sumar otro producto y posicionarse en él como el estándar de la industria. Por ahora, parece que lo está logrando.

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