Feliz 2020 para todos. Sobre todo, siguiendo el espíritu de estas páginas, que esté colmado de placer, algo que solemos evitar casi siempre, enfocados en las necesidades y las urgencias. El placer, intermitente y muchas veces difícil de adquirir, es la zanahoria que muchas veces nos permite soportar malos tragos. Y dado que nuestra dieta desde hace mucho tiempo incluye jarras enteras de sustancias intragables, les deseamos que esas islas de sonrisa satisfecha les sean cada vez más frecuentes.

Al respecto, la semana pasada comenzamos a desgranar los resultados del balance anual de PornHub, el sitio porno más visitado en el mundo. Alguna vez lo explicamos, pero no está de más comentarlo aquí: el negocio de PornHub, cuyo modelo es similar al de YouTube, no consiste en la pornografía sino en la venta de tráfico de internet a terceros. Cuando usted entra a ver uno de esos videos, aparecen banners o publicidades varias que quizás cliquée. Eso lleva tráfico al sitio que ha publicado la publicidad. Lo mismo pasa con el video que decidió mirar: está relacionado con un sitio, y su visión desde la plataforma PornHub implica también una visita a la plataforma del autor. El tráfico en Internet equivale al rating en TV: cuanto más se tenga, más se puede cotizar la publicidad en el sitio. Que es, más que la venta del contenido, lo que sostiene el negocio.

Por cuestiones que ahora no analizaremos, PornHub logró ser la marca principal del negocio. Y dado que tiene algo así como 40.000 millones de visitas anuales, y que puede rastrear los hábitos y las búsquedas de sus usuarios (y de que, además, todos los años hace una encuesta al respecto), sus datos sobre preferencias sexuales en el mundo son bastante confiables. La semana pasada vimos algunas cosas más generales y tocamos la Argentina un poco de costado; hoy vamos a verlo un poco más en profundidad.

El porcentaje de argentinas que ve porno es mayor que el de la media mundial y coloca al país en los primeros puestos

La Argentina es, desde siempre para este sitio, uno de los países "importantes" por la cantidad de visitas. Se ubica en el top 20, que es el que además se analiza con mayor rigor. Dado el (todavía) grado alto de educación relativa en nuestro país, y aunque su mercado sea mucho más pequeño que, por ejemplo, el de Brasil o México (los otros dos países latinoamericanos de peso) funciona como fiel de la balanza, como indicador importante. El porno es un negocio grande, pero lo que "vende" efectivamente (suscripciones, películas, juguetes, acompañantes, etcétera) es un consumo al que acceden clases medias y altas, sobre todo. Y jóvenes entre 18 y 35, aunque la franja definitiva está en la segunda mitad de ese espectro, digamos entre los 25 y 35 años. En general son jóvenes con trabajo, viven solos, gustan de las experiencias, tienen un poder adquisitivo que les permite acceder al porno sobre todo desde el celular (el principal medio de acceso), y además tienen el tiempo.

En el reporte de PornHub, la Argentina perdió un puesto respecto de su peso en el tráfico global y se ubicó en el 19°, sobrepasado por Rusia (por poco). El motivo es más el empuje ruso que el declive argentino, dado que la cantidad de visitas permaneció (proporcionalmente) la misma. Lo más interesante en nuestro caso es que la participación de las mujeres creció más que la media. En todas partes fue mayor, y el promedio mundial de acceso a pornografía es de 32%, con un incremento interanual del 3%. Aquí ese incremento fue del 7% y la participación promedio, del 39%. Es uno de los cuatro países (en el segundo lugar, de hecho, compartido con México y detrás de Brasil y Filipinas) donde más mujeres miran porno. Es interesante notar, de paso, que tanto México como Filipinas son países donde la cultura patriarcal y el machismo tiene un peso muy superior que en Brasil o el nuestro.

La categoría más accedida en la Argentina es "Lesbianas", que es además la más buscada por mujeres globalmente. La segunda, "Anal"; le siguen "Hentai" (el animé porno japonés); "Mature" y "Milf". Aquí hay varios datos anexos. Uno, que "MILF", el sexo con mujeres maduras como término de búsqueda, avanzó 77 lugares; "anal" unos 99 y "animé", 144. Aclaremos también la diferencia entre "Categoría" y "término de búsqueda": el segundo es la palabrita que se pone en el buscador. El primero, en qué "casillero" de los que ya dispone PornHub cae el video elegido para ver. Así, una búsqueda con término "animé" caerá en la categoría "hentai" casi con toda seguridad. Pero el crecimiento de los términos demuestra lo visible que se hizo el ingreso tanto de mujeres jóvenes como de la parte más baja de la pirámide etaria: hay cada vez más desprejuicio en ver porno entre los más chicos de los adultos. Lo atestigua también el hecho de que la categoría que, en términos generales, tuvo mayor crecimiento en búsqueda fue "hentai sin censura".

Pero esto no es lo único curioso. Hay una parte del reporte que dice cuánto más, porcentual y relativamente, se ve en un país una categoría que otras comparadas con el resto del mundo. Las de mayor peso para la Argentina son "Verified Models" (96% más que en el resto del mundo, quizás porque somos bastante paranoicos); "Transgender" (82% más, y somos el país que más accede a contenido sexual trans en general); "Mature" (64% más); "Anal" (62%) y "Hentai" (44%). Aquí es donde se perfila mejor el usuario del sitio y las preferencias sexuales generales de esta sociedad en particular. Como en todo el mundo crece la cantidad de personas jóvenes y amantes de la animación que ingresan a PornHub, en todos lados crece el "hentai", así que si bien aquí es fuerte de modo interanual, el porcentaje respecto de las preferencias globales parece más "bajo", aunque es una preferencia fuerte la del 44%. "Transgénero" tiene un gran crecimiento, pero sobre todo entre las mujeres y, en términos generales también, entre los más jóvenes. Quizás implique (uno es periodista y crítico, no sociólogo), el ingreso de algunas generaciones más curiosas a la hora de experimentar con el erotismo, y por supuesto menos prejuiciosas. Se complementa bien, en este sentido, tanto con "Mature" (buscar el placer con alguien más "grande", otra categoría que creció entre mujeres) y "Anal", que en general cierto prejuicio asocia a lo transgénero (vean que dijimos "prejuicio", pero hablamos de quienes buscan, no de quienes conocen mejor estas categorías). En definitiva, es claro que en la Argentina el sexo es, cada vez más, una cuestión de jóvenes no binarios y de mujeres curiosas. No está nada mal, después de todo.

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