El inagotable arcón de Eroticage.net sigue sorprendiendo al autor de esta sección. Hoy vamos con dos películas italianas más o menos de la misma época, una de 1979 y otra, de 1980. Son años en los que el cine popular italiano está en crisis -una crisis causada en gran medida por la concentración en la distribución- y ya el público no siente satisfacción con el spaghetti-western, el giallo o la comedia picaresca. Aunque sí, una vez relajada la censura, con el sexo. Lo hemos contado alguna vez: fue el cine sexual y porno el que salvó en esa ocasión a la industria cinematográfica "b", la que más trabaja, por otro lado. No fue el único caso: en los EE.UU., una gran cantidad de técnicos que trabajan para los Estudios viven más del cine sexual realizado en San Francisco y alrededores de Los Angeles que de tirar cables en una película de Marvel. Películas de Marvel hay tres por año; porno hay todos los días.

Bien, en el párrafo anterior dijimos "giallo". El giallo es el cine de terror sangriento italiano, entre cuyos máximos directores aparecen Dario Argento o Mario Bava. Argento no optaba por lo sobrenatural (sus horrores provenían de la psicopatía de algún personaje) y Bava era más amplio: zombies, vampiros, extraterrestres y toda clase de monstruos podía aparecer en sus películas. Hay más nombres, claro, y variantes. Pero estos son los más conocidos. Lo importante es la abundancia de secuencias de horror bien explícitas, con carne cortada y cuchillos entrando en la carne. Argento hizo de esas secuencias obras de arte de imaginación, montaje y efectos, casi surreales (ver la Suspiria original o Rojo Profundo, por ejemplo). Esas escenas son lo que más se recuerda de un cine cuyo sentido era mostrar el lado terrible y oculto, terrorífico y psicópata que las maneras civilizadas e intelectuales esconden detrás.

El cine sexual, como era de esperarse, abrevó en este reservorio como lo hizo de todos los demás. El porno no es un género sino un modo, y en él cabe todo otro género. Pero también, en general, es satírico: como el sexo siempre representa "el otro lado", lo que no vemos, y también aquello visceral y animal que llevamos dentro, mostrarlo cuando el arte lo oculta es una forma de la burla. De allí que la commedia allitaliana abunde en chistes eróticos, infidelidades y desnudos leves. La picaresca consiste en eso, en ver que el "pícaro" que llevamos adentro (ese ser marginal y marginado que sobrevive a costa de pequeñas trapisondas) logra cumplir con sus más básicos deseos. La tradición satírica de la commedia es amplia y también resulta uno de los cines que más influyó sobre todo en el latinoamericano (aquí, sin la menor duda: hay mucho de Italia en nosotros). Y dado que incluye el erotismo, su proximidad con el porno es fuerte.

En cierto sentido, todo el cine erótico y pornográfi co es un gesto satírico: ver el lado animal e íntimo que la sociedad esconde

Bien, la primera película de la que vamos a hablar se llama Giallo in Venezia. Es la historia de un asesino serial, una pareja conformada por un marido sexópata y una mujer insatisfecha (sí, paradójico pero real) y l investigación de un par de policías acerca de este caso y de los cadáveres que aparecen de las formas más aterradoras en la ciudad de los canales. No es una película porno porque no hay penetraciones y juega más con el suspenso y el horror, pero sí hay mucho sexo, muchos desnudos y secuencias eróticas (la más fuerte es, quizás, la de una mujer que se masturba en su cama mientras el marido lee un libro de cómics eróticos de Milo Manara y no, entonces la gente no era tan celosa del copyright). El filme tiene un detective igualito a Telly Savalas (quizás al lector millenial le parezca raro el nombre, pero era un gran actor, famoso por una serie policial muy exitosa llamada Kojak; un pelado que siempre comía chupetines) y otro comisario que es idéntico a un Nanni Moretti joven (de paso: esta semana se estrena Santiago, Italia, el último filme de Moretti y debería verlo). La investigación es bastante lineal aunque la trama se complica un poco al divino botón. Pero las secuencias de crímenes son muy creativas y las mujeres italianas son las más lindas del mundo, especialmente las chicas de los setenta. La copia de Eroticage está en Alemán pero le juramos que se entiende todo bastante bien.

La otra película es una comedia y se llama Sesso Allegro. Es decir, sexo alegre, lo que de entrada nos da la pauta de cuál será el tono de lo que sigue. La estructura narrativa es genial: hay dos historias que terminan cruzándose. Por un lado, la radio anuncia que tres convictos se escaparon de la cárcel y que llevan años sin tener relaciones sexuales; así que señoras y señoritas, cuidado. Paradójicamente o no tanto, cuando encuentran señoras y señoritas están más que dispuestas a solucionar tal enorme falta. Por otro lado, hay una sueca cuyo marido tiene el fetiche de comportarse como un cadáver en el sexo, y contrata a tres prostitutas para que "le hagan cosas" mientras él interpreta -con bastante éxito- a un fiambre. Las profesionales se aburren y prefieren entretenerse en una orgía lésbica con la dueña de casa mientras el falso zombie siestea. Finalmente, la sueca ve a los tres convictos, que en realidad no lo son: le pagaron a un locutor de radio para que dijera eso de ellos y así tener aventuras eróticas a mansalva. Los lleva a casa con las otras tres y se arma un espectáculo que ríase de Un sol para los chicos. Pero las mujeres se enamoran y terminan en una batalla, lo que hace que nuestros tres pícaros escapen en busca de horizontes más cálidos (y húmedos). Cadáver queda ahí, de paso.

Tanto en el giallo como en la commedia all’italiana se trata de la tensión constante entre cumplir con lo deseos o reprimirlos

Bien, esta es la trama. El sexo es bastante entretenido, cachondo y variado. Toda es gente linda y con ganas de sacarse la ropa de manera muy alegre y lo que prima en esta historia que no carece de ribetes negros -Fiambrín, digamos- es una disección del viejo tema sobre el sexo: ¿se soporta en la pareja? ¿Cómo se satisfacen todos los deseos cuando hay ciertos límites sociales que parecen impedirlo? ¿Cómo es la "otra vida", esa íntima que no vemos detrás de las apariencias "normales"? ¿Existe o es otra fantasía? Aquí esos temas, quizás inconscientemente -aunque no parece: la narración está bien llevada- se muestran de manera contundente y eso es lo que genera el tono satírico y feliz. Bueno, eso: mientras que en Giallo... el sexo reprimido lleva a la infelicidad, aquí la consecución del deseo genera una enorme alegría. De eso, de esa liberación, se trata realmente el cine sexual. Aquí tiene dos ejemplos.

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