Todos los que apostaron, ganaron. La nueva versión de Dumbo del realizador Tim Burton, que volvió a incursionar en la reversión de un clásico infantil como lo había hecho con las dos películas de Alicia..., fue la preferida de quienes eligieron dejar la comodidad del sillón y el control remoto. En tiempos de mensajes políticamente correctos, Dumbo rescata los padecimientos de quienes son diferentes a través de un elefantito con grandes orejas que lo hace objeto de bullying por parte de sus compañeros de un circo en decadencia y con problemas económicos (reafirmamos aquí que es un clásico, nada de actualidad).

Respetar las diferencias, desarrollar talentos y rescatar a los personajes que acompañan la dura vida de Dumbo abre a cualquier simbología social, tal vez la clave de la historia que atraviesa las décadas desde el estreno del filme en 1941.

En esta versión de Burton se incorporan personajes que no estaban en la primera Dumbo. Max Medici (Danny DeVito), es el dueño de un circo que se ocupa de contratar a Holt Farrier (Colin Farrell) y a sus hijos Milly (Nico Parker) y Joe (Finley Hobbins) para que ocupen de cuidar a Dumbo (por dumb, tonto en inglés) quien es burlado hasta que descubren que puede volar y con ello, se convierte en la sensación del espectáculo que vuelve a atraer público.

Dumbo vuela con la acróbata aérea, Colette Marchant (Eva Green), hasta que Holt descubre que, debajo de su brillante apariencia, el proyecto Sueñolandia (acá aparece Michael Keaton) está llena de secretos oscuros.

El resto de la taquilla mantuvo a Capitana Marvel con poco más de 76.000 espectadores, que le alcanzaron para mantenerse en segundo lugar aunque cosecha la mitad de la cantidad de espectadores que atrajo la semana anterior. Los otros estrenos fueron Las dos reinas, un drama de época que recrea la disputa entre María Estuardo, de Escocia y la reina Isabel I de Inglaterra, que llevó poco má de 8.000 espectadores y La rebelión , una historia de extraterrestres invasores y la eterna disputa entre colaboracionistas y rebeldes.

Y cierra la taquilla la argentina El kiosco, el primer largometraje de Pablo Gonzalo Pérez, con una historia costumbrista de un empleado que después de 20 años decide pedir el retiro voluntario y comprar un kiosco en su barrio de la infancia. No alcanzó con el magnetismo de Pablo Echarri.

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