Otro tanque logró impulsar la taquilla argentina el pasado fin de semana. Como era de esperarse, Guasón, la película que narra el origen del archirrival de Batman (y, de un modo lateral, también del Caballero de la Noche), superó los 450.000 espectadores y se llevó dos tercios largos de la recaudación total entre jueves y domingo. Si bien es cierto que todas las películas de superhéroes, casi sin excepción, tienen un muy buen arranque, este caso tiene particularidades notables. El primero: no se puede ver con niños, lo que reduce sustancialmente la cantidad de público. Es, de hecho, el único filme apto solo para mayores de 16 años (con reservas, además, por su grado de tensión, drama y violencia), que podría superar la barrera del millón de entradas vendidas en el año, algo que en el actual contexto resulta impensado. Como curiosidad, es también el único filme ganador de un gran premio en un gran festival (el León de Oro en Venecia, nada menos) en quedar tan alto en la lista de filmes más vistos. La campaña previa, muy bien construida, y el boca a boca lograron que la cifra fuera tan abultada. Por otro lado, si se presta atención a la conversación en redes sociales (Guasón fue el tema más repetido, probablemente una de las películas más comentadas de la temporada), puede deducirse que seguirá con muy buena convocatoria en lo que resta de su carrera en salas.

El resto de la tabla está muy lejos. De hecho, el segundo puesto -la animación familiar, especialmente infantil, Un amigo abominable- tuvo solo la décima parte de espectadores, lo que habla del peso e interés que tienen el resto de las películas actualmente en cartel. Más abajo, en el tercer lugar, se ubica La odisea de los giles, que proporcionalmente es de las películas que mejor funcionan dada su permanencia en las carteleras. No es fácil que llegue a los dos millones de entradas vendidas, pero superó con creces el millón y medio y, además, pierde muy poco público de semana a semana -salvo que comience un declive muy pronunciado a partir de ahora- así que es una cifra aún posible. Del resto de las numerosas novedades del pasado jueves, solo Terror a 47 metros: el segundo ataque (secuela de la efectiva película de 2017) logró ubicarse, con un promedio mediano, en la tabla de filmes más vistos.

Vistos todos los acumulados, hay algunas decepciones. It 2, que está en 1,1 millones de entradas, resulta una de ellas, dado que la primera parte de este dúo de filmes basados en la célebre novela de Stephen King logró mucho más público. Ad Astra, celebrado filme también "adulto" (aunque con calificación más bengigna) protagonizado por Brad Pitt no llegó a los 100.000 espectadores. Y el semi-tanque Historias de miedo para contar en la oscuridad, que vino con excelentes críticas y un recorrido internacional bueno, bajó rápidamente su convocatoria que nunca estuvo, además, dentro de las más importantes. ¿Cambio de audiencia? Quizás no: lo más probable es que el concepto de "tanque" se haya devorado todo lo demás, y que el horizonte de 100.000 espectadores sea hoy el único posible para aquellos filmes que no cuentan con el atractivo fantástico de estrellas más efectos especiales -y, además, convocatoria familiar. Ahora solo queda un gran "tanque" de aquí a fin de año, el noveno episodio de Star Wars, para ver cómo se comporta el público cinematográfico. Hasta ahora, la crisis parece haber golpeado menos al cine que al resto de las actividades del entretenimiento local.

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