Uno de los mejores chistes de Men in Black 3 tiene como núcleo a Andy Warhol. Los agentes K y Z van a The Factory, el búnker estético y pop del artista, en busca de cierto extraterrestre. El espectador imagina que Warhol es un extraterrestre, pero no: es otro de los Hombres de Negro (interpretado de cómica forma por el gran Bill Hader) controlando a los asistentes a ese lugar que sí, vienen obviamente de otro planeta. Es interesante porque Warhol suele retratarse en la cultura popular (la cultura pop que él mismo ayudó a definir y criticar tanto desde la plástica como, veremos en esta página, desde el cine) como un "raro", un personaje que es a la vez un estereotipo. En general se lo usa en broma, salvo en esa gran película no estrenada entre nosotros llamada Yo maté a Andy Warhol, de Mary Harron, sobre la autora del Manifiesto SCUM Valerie Solanas. Pero no cabe duda de que Warhol era un tipo muy inteligente, lleno de humor y sensibilidad, que encontró en la cultura popular temas universales e intentó reflejarlas.

Extrañamente, sus películas son mucho más realistas y, en todo sentido, experimentales. Ya sea Empire, esas ocho horas de una vista continua del Empire State (que en realidad es un lentísimo zoom) o el filme del que vamos a ocuparnos hoy, Blue Movie, de 1969. En un reportaje, Warhol decía que no le gustaban las historias o los guiones. Que su tema preferido era ver a las personas hacer cosas sin saber qué iba a suceder, por el solo hecho de observar. Es cierto que esto es un punto de vista muy frecuente en el artista plástico, y también es cierto que Warhol produjo las sátiras sangrientas y sexys de su protegido Paul Morrissey Blood for Dracula y Flesh for Frankenstein (la última, en 3D). Pero cuando él estaba tras la cámara, le importaba retratar más que modificar. Blue Movie es un hito por varias razones.

En principio, fue la primera película en mostrar sexo explícito, no simulado, sin ningún artificio, y estrenarse en salas comunes (y no en los cines X, fuera del circuito comercial y explícitamente o casi pornográficas). Esto sucedió en 1969, antes de la legalización del porno, y causó grandes controversias. Además, fue la primera película "con porno" que fue tomada en serio por los críticos, en especial por Roger Ebert, algo así como el papa de los especialistas cinematográficos de los Estados Unidos. Por último, fue y es de las películas de Warhol menos revisadas. Su aparición en ese enjundioso conjunto de rarezas porno, erótico y violento clase Z que es el sitio turco Eroticage.net es, por lo tanto, para celebrar.

Blue Movie
Una escena de Blue Movie

Ahora bien, ¿qué es Blue Movie (o Fuck, no creemos que sea necesario traducir el término)? Dos personas, un hombre y una mujer, pasan una tarde en un departamento en Nueva York. Conversan, beben, tienen sexo varias veces, se bañan y salen luego. Es todo. No hay secretos, no hay revelaciones sorpresivas, no hay problemas entre ellos. Simplemente se han encontrado para pasar unas horas juntos y es lo que hacen. Por supuesto que hay bastante sexo, pero lo extraño del asunto es que no está filmado para excitarnos -lo que implicaría una manipulación a la que Warhol es explícitamente contrario- sino para compartir con el espectador ese espacio de intimidad. Esos dos personajes somos también nosotros en la intimidad.

Pero Warhol además dijo que Blue Movie era una película "sobre Vietnam y lo que podemos hacer con eso". Entre otras cosas, la pareja habla de Vietnam, de lo que implica como drama, de las posiciones al respecto, de cómo vivir en una sociedad que, por una guerra no deseada en el extranjero, estaba a la vez en guerra consigo misma. Hay que recordar, pues, que estamos en un momento álgido de la guerra. Los Estados Unidos se encuentran entonces en una encrucijada, las protestas son enormes, la nación todavía está sacudida por los asesinatos de John y Robert Kennedy y de Martin Luther King, y el movimiento contracultural tiene un enorme peso e incluso se ha radicalizado. "Quería volver a casa, pero ya no existía", dice el protagonista de Apocalypse Now y ese, ni más ni menos, es el sentimiento que gira en todos los Estados Unidos. Blue Movie es la manera que tiene Warhol de mostrar una "casa" aún posible, una donde el sexo es una manifestación de la ternura y la comprensión entre dos personas, por ejemplo. De allí que sea casi imposible asociar la palabra "pornografía" a sus imágenes.

Por cierto, Warhol no utiliza tampoco personas con cuerpos perfectos, ni mucho menos. Viva y Louis Waldon, los protagonistas, son dos personas comunes. Por otro lado, las secuencias de sexo no son molestas y eso les otorga una belleza poco común, la que surge de su autenticidad. No hay aquí uno de esos directores industriales indicando a la actriz que realice una fellatio o al actor que penetre con fuerza a la mujer. Nada de esos modales del porno industrial. Pero no porque Warhol los considere obscenos o inmorales -de otro modo, no filmaría esta película- sino porque son falsos. Lo que el autor busca no es realismo sino algo mucho más difícil de obtener y de mostrar: realidad. Suena paradójico si tenemos en cuenta que los cuadros más famosos de Andy Warhol toman un objeto o icono real y lo declinan en el puro artificio de los colores puros (su célebre cuadro de la lata de Sopas Campbell, o su múltiple retrato de Marilyn Monroe, por citar sus obras más universalmente conocidas). Pero no lo es tanto si consideramos que se trata de sostener una serie de situaciones hasta que aflore naturalmente un momento de belleza. Como los grandes artistas, o los grandes visionarios estéticos, busca que la belleza sea una forma de epifanía.

Los censores y distribuidores mundiales destrozaron Blue Movie y luego fue muy difícil encontrar copias. De allí que las que se conocen sean alemanas, porque en Alemania sí tuvo una difusión notable, asociada al peso universal que tenía el nombre de su autor. Por eso -que vaya a modo de disculpas anticipada- la copia que recomendamos está en ese idioma y carece de subtítulos. Pero recomendamos verla igual, incluso si no se entienden las conversaciones. Porque en los gestos, los movimientos, la coreografía natural de los cuerpos en esa cama, surge la mirada de un auténtico artista. Esto, amigos, es mucho más que porno.

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