Warner Bros. da de baja su servicio de streaming Warner Archive -que proveía acceso vía Internet a una enorme librería de clásicos de Hollywood- y acordó con Turner que ese material sería provisto al servicio de streaming FilmStruck. Ambas empresas son parte del mismo conglomerado, pero detrás de esta noticia se percibe el crecimiento de la concentración y un comienzo en la depuración del ecosistema de SVOD.

FilmStruck apareció en 2016 y es fruto de un acuerdo entre Turner y una serie de casas independientes y especializadas en cine de arte (entre ellas la editora Criterion). La idea consistía en ingresar en el SVOD por el costado del filme de arte, lo que estaba al costado del mainstream. Esto incluía clásicos, aunque en su mayoría no estadounidenses. Turner ya tenía acceso a la librería de Warner para sus señales de cable (TNT al principio, TCM, Hollywood Movie Classics, etcétera), pero no para el on demand. La baja de Warner Archives y la integración de 600 de sus títulos al mes a la oferta de FilmStruck es un paso lógico.

Curiosamente, en Estados Unidos muchas de las películas que forman parte de ese acervo no estuvieron disponibles para el on demand en ese país. Y no cualquier título, sino famosas producciones como Casablanca, El Ciudadano, Cantando bajo la lluvia, La Mujer Pantera y otros títulos del período de oro de Hollywood. El servicio FlimStruck cuesta unos 11 dólares y aún no se ha expandido fuera de EE.UU. aunque está en los planes de la firma.

Pero lo más interesante consiste en que esta decisión más o menos lógica permite también que los grandes players en el negocio de los derechos y las exclusividades -que son el auténtico campo de batalla de los servicios on demand- depuren el negocio. Esa depuración consiste en que el ecosistema tenga menos marcas y se refuercen aquellas que tengan algún diferencial.

Uno de los sostenes del negocio del on demand consiste en transformar los nichos en una gran cantidad de usuarios. El ejemplo claro es el de Netflix, que poco a poco se va transformando en el hogar de las series y dividiendo su oferta entre sus tiras exclusivas y grandes producciones cinematográficas sólo para el SVOD. El próximo paso será que las majors dispongan de sus propios servicios, alimentados por sus bibliotecas. Pero en ese caso van a ser muy pocas las empresas con el poder y el acervo suficientes como para plantear una oferta atractiva, diferenciada y por la que el público esté dispuesto a pagar unos 10 dólares promedio. Es la futura apuesta, desde 2019, de Disney. Y, como queda claro por esta concentración que plantea Warner al unir en una sola marca dos de sus servicios, también la de su principal competidor.

El cine clásico y de arte es un nicho importante. Cada título en particular no tiene demasiado público, pero todos juntos sí suman una cantidad importante de usuarios. La variedad y la disponibilidad son los dos valores que más influyen a la hora de elegir un servicio. De allí que este servicio tenga un potencial enorme. Se verá cuando se expanda internacionalmente.

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