El próximo 27 de enero se estrenará en YouTube la serie documental Justin Biebers Seasons, sobre la vida y el trabajo del cantante, enfocado tanto en cómo desde niño creció en el espectáculo al mismo tiempo que el universo digital mostraba cada parte de su progreso -y cada uno de sus problemas- como en el trabajo alrededor de la grabación de su último álbum, el primero en cuatro años. Cada episodio -se estrenarán dos por semana, lunes y miércoles- dura alrededor de diez minutos, el programa fue publicitado en una de las emisiones más vistas del año (la transmisión de la fiesta de fin de año desde el Times Square neoyorquino) y la verdadera novedad es cuánto gastó YouTube por el programa. La inversión total para los diez episodios es de u$ 20 millones, el mayor gasto de la firma líder en webtv hasta la fecha. Parece mucho, pero no lo es si se compara con los u$ 25 millones que gastó Apple en el documental sobre Billie Eilish o los u$30 millones que Netflix le pagó a Beyoncé.

Más allá del contenido -a juzgar por la audiencia que tuvo el trailer, se supone que será un éxito y justificará el gasto- lo interesante es que sea en YouTube y que el núcleo sea un "hijo" de la plataforma. Después de todo, Justin Bieber es un producto de YouTube desde muy chico. Pero no es solo un cariño especial por el niño dorado que le dio a la firma miles de millones de visionados sino otra cosa: desde hace por lo menos un lustro, YouTube es el medio preferido por las generaciones más jóvenes para acceder a la música, más incluso que plataformas específicas como Pandora o Spotify. Por eso, además, YouTube lanzó su app musical el año pasado. Gastar en un documental sobre Justin Bieber es, por lo tanto, algo bastante natural para consolidar e incrementar el tipo de negocio que la empresa viene desarrollando en el último tiempo. El personaje une casi todas las puntas que le han resultado rentables al triángulo blanco sobre rojo: personalidad de la web (en cierto sentido, Bieber es un youtubber), estrella pop, personaje controvertido, parte sustancial de la vida de dos generaciones que solo acceden al audiovisual mediante la PC y, sobre todo, YouTube. Mientras crece el sector de streaming on demand por suscripción, es lógico que YouTube realice acciones como esta y que esté dispuesta a pagar lo que paga por estos contenidos.

El canal exclusivo de Justin Bieber tiene más de 47 millones de suscriptores, e incluye al menos seis videos con más de 1.000 millones de reproducciones. En total, sus contenidos han logrado más de 19.000 millones de vistas desde que su madre comenzó a compartir videos del niño Justin en la plataforma de Google.

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