AFIP, impuestos e inflación: de cuánto es el premio real que se llevó Marcos, ganador de Gran Hermano
Los 15 millones de pesos de premio que se anunciaron en octubre de 2022 ya no valen lo mismo que en ese entonces. Qué pasó con el dinero y qué rol juega la AFIP en el premio
Cinco meses y 20 participantes después, la edición Gran Hermano 2022/2023 llegó a su fin. El ganador fue Marcos Ginocchio, alias "El Primo", que superó en una final con más de ocho millones de votos a "Nacho" Castañares y a Julieta Poggio. Más allá del reconocimiento que implica el programa y las posibilidades que se le abrirán a Ginocchio tras el reality, "El Primo" se llevó otro premio: 15 millones de pesos.
Además de ese dinero, Ginocchio también se llevó una casa prefabricada; un año de cerveza gratis y una moto que ya había ganado durante el ciclo.
Sin embargo, luego de cinco meses y en un contexto de alta inflación, los 15 millones que ganó Ginocchio no valen lo mismo que cuando comenzó Gran Hermano. En realidad, el ganador oriundo de Salta cobrará más dinero que el original. ¿Por qué? En busca de que el dinero no se devalúe en su totalidad, fue depositado en un fideicomiso que pagaba intereses diarios.
Con su triunfo ya confirmado, Marcos Ginocchio ya puede quedarse con el dinero del premio. Debido al fideicomiso, esos 15 millones de pesos se convirtieron en 19.441.132 pesos. El dinero final viene con un incremento del 32,43%, es decir, un incremento promedio del 5,78% por mes.
Una de las preguntas que muchos se hicieron después de conocer el monto del premio es cuánto de ese dinero queda en las arcas de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).
La Ley 20.630, vigente hace 50 años, estableció el "gravamen de emergencia a los premios ganados en juegos de sorteo". ¿Qué significa esto? Que el impuesto se aplica a "los premios ganados en juegos de sorteo (loterías, rifas y similares), así como en concursos de apuestas de pronósticos deportivos distintos de las apuestas de carreras hípicas, organizados en el país por entidades oficiales o por entidades privadas con la autorización pertinente".
Así, el impuesto se aplica a premios que salen de la quiniela, la Lotería y las apuestas en los hipódromos, por ejemplo: "aquellos juegos donde de un conjunto de elementos dados (billetes, números, bonos, etc.), al azar o por suerte, a uno o algunos de ellos se les atribuyen premios previamente establecidos".
¿Aplica a Gran Hermano, entonces? Según la ley, "los premios de juegos que combinan el azar con elementos o circunstancias ajenas a éste, tales como la cultura, habilidad, destreza, pericia o fuerza de los participantes, sólo se considerarán alcanzados por la ley si la adjudicación de los mismos depende de un sorteo final".
En el programa que terminó ayer no hubo sorteo final, ni tampoco fueron el azar o la suerte los que determinaron el triunfo de "El Primo". En cambio, fueron cinco meses de distintas pruebas y el desarrollo de habilidades para sobrevivir en la casa, además de la destreza para ganarse la confianza de los otros participantes y el cariño del público.
No solo no paga Beneficios Eventuales, tampoco pagan Ganancias los intereses teniendo plazo fijo/caja de ahorro porque están exentos por la Ley; y mientras lo tenga depositado en el Banco en cuenta corriente o caja de ahorro están exentos de Bienes Personales.
El premio tampoco tendrá deducciones por "impuesto a la Renta Inesperada", porque el monto no es "inesperado", sino que Marcos se anoto a Gran Hermano sabiendo de cuánto era la remuneración para el ganador, más allá de los intereses recolectados luego. Lo mismo sucede con los ganadores de certámenes como La Voz Argentina o Los Ocho Escalones.
Lo único que El Primo deberá pagar es Ingresos Brutos de la Provincia de Buenos Aires por ser "contratado" por Telefe, canal situado en la ciudad de Martínez. Sin embargo, este tributo afecta al sueldo recibido durante los cinco meses en la casa y deben abonarlo todos los participantes. El premio final queda limpio.
De esta manera, Marcos podrá disfrutar de los casi 20 millones de pesos en su nueva casa, junto a su moto y su cerveza, sin pagar impuestos por el dinero que ganó.

