Netflix asegura que crece la demanda de suscripciones con publicidad incluida
A pesar de implementar el tradicional modelo conocido de la TV con publicidades en su contenido, el gigante del streaming afirma incrementar sus números
Mientras que por un lado sabemos que la televisión tradicional se va desvaneciendo poco a poco, también podemos asegurar que el streaming finalmente será el encargado de tomar la posta. Netflix anunció que ya tiene setenta millones de usuarios en todo el mundo que optaron por su plan con publicidad y que el 50% de los nuevos abonados se suscribió a algún plan de ese tipo.
Por supuesto, estos números no están auditados y el mercado publicitario espera su consolidación a través de mediciones independeintes, pero de todos modos implica que la industria va hacia ese lado.
Es importante mencionar que uno de los fenómenos de mayor crecimiento en el universo audiovisual en los últimos años fueron las señales FAST (servicios de streaming temáticos fijos con publicidad que combinan lo que es el on demand con la televisión que conocimos aquellos que vivimos el Jurásico). Si bien no requieren suscripción, estos canales no tienen contenidos originales. La movida de Netflix, que es replicada por otros streamers con diverso éxito, tiene en cuenta este crecimiento y además otro asunto: la necesidad de obtener ganancias.
En efecto, como se sabe, a principios de 2022, por varios factores, las acciones de la compañía registraron una fuerte caída que arrastró a todo el sector. Luego se recuperaron y actualmente están en máximos, pero Wall Street exige que los números (en general en rojo) pasen lo antes posible a ser negros. Por lo tanto, es necesario que ingrese dinero para pagar dividendos. Por otro lado, la inversión en contenidos y en tecnología (lo segundo es absolutamente crucial) también creció de forma desmedida en el mundo del streaming a partir de 2020, cuando la pandemia obligó a demasiada gente a quedarse en sus casas. Eso debería revertirse.
De allí que las estrategias pasen por el ingreso publicitario, por un lado, y los recortes en producción, por otro aunque Netflix mantiene un presupuesto para contenidos que orilla los USD17.000 millones anuales. La realidad es otra: mantener la estructura se vuelve cada vez más caro y sostener una oferta diferenciadora en un ecosistema hiperpoblado de alternativas (incluso las gratuitas, lo que explica el gran crecimiento de YouTube y los FAST) también.
Por ahora, los empresarios de la publicidad, que tienen problemas para vender sus stocks en la televisión "común", miran con cuidado los números de Netflix. Pero no es improbable que, si se consolidan, ese stock empiece a circular por los streamings. La televisión, pues, no morirá: volverá y será plataforma.

