Katy Perry vs Katie Perry: una diseñadora ganó un pleito judicial contra la estrella pop
El Tribunal Superior de Australia falló a favor de la empresaria de moda, que registró su marca antes de que la estrella pop alcanzara fama mundial. La disputa duró casi dos décadas.
En 2007, Katie Perry lanzó su línea de indumentaria en Sydney: básicos coloridos, fabricación local, una pequeña empresa construida sobre su propio nombre. Dos años después, al abrir su primer showroom, encontró entre la correspondencia una carta de cese y desista.
Del otro lado, la firma legal de la cantante estadounidense Katy Perry -cuyo nombre real es Katheryn Elizabeth Hudson-, que en 2008 había arrasado las listas globales con I Kissed a Girl y Hot N Cold.
Así comenzó una saga legal de casi veinte años.
La pelea por el nombre
La diseñadora, hoy con el apellido de casada Katie Taylor, había registrado la marca "Katie Perry" para ropa meses antes de que los abogados de la cantante le exigieran que la retirara.
Tras intentos fallidos de acuerdo, cada parte siguió su camino. Taylor conservó la marca para indumentaria; la artista ajustó la suya a música y entretenimiento.
El conflicto estalló de nuevo en 2019, cuando la cantante comenzó a vender merchandising -incluida ropa- durante sus giras por Australia. Taylor la demandó por infracción de marca registrada y ganó en la Corte Federal.
Pero la instancia de apelación revirtió el fallo: los jueces consideraron que la reputación de la estrella pop en Australia superaba a la de la diseñadora al momento del registro, y ordenaron cancelar la marca.
El fallo del Tribunal Superior
Este miércoles, el máximo tribunal del país revocó esa decisión. Determinó que la cancelación no estaba justificada y que el uso de la marca "Katie Perry" para ropa no generaba riesgo de confusión entre los consumidores.
La lógica del fallo apunta a que la fama de una artista musical no se extiende automáticamente al sector textil. Son mercados distintos, con públicos distintos.
Un representante de la cantante indicó que ella nunca buscó cerrar el negocio de la diseñadora.
"Ahora puedo mirar hacia adelante"
Taylor celebró el resultado con alivio. "Se siente como un sueño", dijo tras conocer la sentencia.
Describió los años de litigio como una "pesadez" constante desde 2009 y subrayó que decidió sostener la batalla para demostrar que las marcas registradas también protegen a las pequeñas empresas.
Ahora planea retomar la venta de sus prendas en los mercados de Sydney, sin esa carga encima.

