La pelicula argentina "La ilusión de un verano sin fin" ganó en San Sebastián y sumó otro premio internacional
El documental de Alessandra Sanguinetti obtuvo el premio Horizontes Make & Mark y el de la Juventud. Ya había sido reconocido en Locarno
El cine argentino volvió a ser reconocido en uno de los principales festivales de Europa. La ilusión de un verano sin fin, documental dirigido por la fotógrafa y cineasta Alessandra Sanguinetti y producido por Julia Solomonoff, ganó el Premio Horizontes Make & Mark en la 74ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.
La película argentina-estadounidense también recibió el Premio DAMA de la Juventud, otorgado por un jurado integrado por 150 estudiantes de entre 18 y 25 años. De esta manera, cerró su participación en el festival vasco con dos reconocimientos.
El premio Horizontes Make & Mark es uno de los principales reconocimientos de la sección dedicada al cine latinoamericano y contempla una dotación de 35.000 euros destinados al productor mayoritario y al distribuidor español.
Qué dijeron Sanguinetti y Solomonoff al recibir el premio
Durante la ceremonia de premiación, Sanguinetti definió el reconocimiento como una "carta de amor al campo argentino" y expresó su preocupación por el futuro de ese territorio.
La directora también incorporó al discurso referencias a la situación internacional. "Mi deseo es que esta belleza siga sosteniéndose y que Estados Unidos saque las garras de Argentina", añadió Sanguinetti en la gala de entrega de galardones.
Solomonoff, productora de la película, vinculó el reconocimiento con el contexto que atraviesa actualmente la cultura argentina. Señaló que, frente al avance de los "discursos de odio", la producción cinematográfica representaba para ella una forma de reivindicar la cultura y la identidad.
En un momento en que en la Argentina todo lo común está siendo valorado únicamente como mercancía, la película es también una manera de defender la tierra, como fuente de vida y de saber, y la cultura como valor simbólico. La cultura, el cine están siendo atacados en mi país y creo mucho en esta resistencia desde el amor para no perder nuestra identidad, quiénes somos y quiénes queremos seguir siendo
Un doble reconocimiento en San Sebastián
El premio obtenido en Horizontes Make & Mark se sumó al Premio DAMA de la Juventud, que fue decidido por 150 jóvenes de entre 18 y 25 años que participaron como jurado durante el festival.
El certamen también otorgó una mención especial en Horizontes Make & Mark a Moscas, del mexicano Fernando Eimbcke. En otra sección, A veces me entra tristeza, otras veces rebelión, de la argentina María Aparicio, recibió una mención especial en Zabaltegi-Tabakalera.
En la competencia oficial, la Concha de Oro fue para Tender Loving Care, del británico Mike Leigh. El director también recibió el premio al mejor guion, mientras que Amanda Kernell obtuvo la Concha de Plata a la mejor dirección.
El recorrido internacional de la película argentina
El reconocimiento en San Sebastián se suma a una temporada especialmente destacada para la producción de Sanguinetti.
En agosto, La ilusión de un verano sin fin había ganado el Leopardo de Oro de la sección Cineastas del Presente del Festival de Locarno, en Suiza. También obtuvo allí el Premio Swatch a la Ópera Prima.
El Leopardo de Oro estuvo acompañado por una dotación de 35.000 francos suizos, repartidos entre la directora y el productor, según la información publicada tras el festival.
La directora Alessandra Sanguinetti ya había ganado dos premios en el Festival de Locarno
Una producción argentina nacida hace más de dos décadas
El origen del proyecto explica parte de su singularidad. Sanguinetti comenzó a registrar en 1999 a Guillermina Aranciaga y Belinda Stutz, cuando ambas eran niñas y vivían en una zona rural de la provincia de Buenos Aires.
El trabajo continuó durante aproximadamente 25 años y terminó convirtiéndose en su primer largometraje, que desarrolló buena parte de su trayectoria artística entre Argentina y Estados Unidos.
La película sigue a la vida de Guillermina y Belinda, dos primas inseparables a quienes la directora conoció cuando eran niñas en la Pampa argentina
Antes de llegar al cine, el proyecto ya había dado origen a trabajos fotográficos y libros de Sanguinetti. La realizadora es además integrante de Magnum Photos y su obra forma parte de colecciones de instituciones como el MoMA de Nueva York.
El doble reconocimiento obtenido en San Sebastián consolida así el recorrido internacional de La ilusión de un verano sin fin, que en pocos meses pasó de obtener dos premios en Locarno a sumar otros dos galardones en uno de los festivales cinematográficos más importantes de Europa.


