Las condiciones financieras de la economía argentina mejoraron en enero por tercer mes consecutivo en enero, aunque continúan en una situación de fuerte estrés. El repunte provinco el mes pasado por el lado de las condiciones internas en un contexto de calma cambiaria que se extendió en lo que va de febrero. El contexto externo, si bien tuvo un deterioro, sigue siendo muy favorable para la llegada de capitales especulativos a los países emergentes.

Así se desprende del Índice de Condiciones Financieras (ICF) que elaboran el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) y la consultora Econviews. En enero, el ICF tuvo una mejora marginal aunque permanece en terreno negativo desde hace dos años y medio: pasó del -72,2 de diciembre al actual -69,6.

Si bien el índice marca una situación de fuerte estrés financiero para el país, en estos momentos se ubica lejos del pozo de abril de 2020, cuando se ubicó en -278 puntos, en el momento más duro de la coronacrisis a escala global.

Al igual que en los meses anteriores, solo dos de los diez componentes que en integran el subíndice de condiciones locales están en zona de "confort": "el riesgo de legislación" y la liquidez de largo plazo del sistema financiero.

Dólar, brecha, devaluación esperada y condiciones financieras

A pesar de la mejora en esos aspectos, de los ocho componentes en estrés, los tres peor ubicados fueron el de las expectativas de devaluación, brecha cambiaria y la "confianza en los bancos", medida por el stock promedio de depósitos en moneda extranjera, de acuerdo con el estudio.

El primero de los tres componentes fue uno de los que traccionó la mejora en enero. Aunque desde el IAEF y Econviews afirmaron que esa "baja de la depreciación esperada tiene que ver con algunas señales políticas de cara al año electoral", en alusión a los mensajes oficiales que marcan que el dólar oficial se utilizará como ancla para moderar las expectativas de inflación.

"De idéntica forma, la inflación esperada cae, ya que mercado y consultoras esperan que el Gobierno tenga mayor nivel de controles y menos ajuste de tarifas, algo que si bien no pega en la inflación núcleo en primera vuelta si lo hace en la segunda ronda de aumentos de precio", añadieron.

En ese sentido, un reciente informe de la consultora Delphos marcó que la expectativa de devauluación continuó en baja durante febrero luego de que el ministro de Economía, Martín Guzmán, señalara que el tipo de cambio mayorista subirá 25% este año, cuatro puntos por debajo de la meta anual de IPC. De acuerdo con la consultora, los valores implícitos de los activos determinan una fuerte caída en las expectativas de devaluación del mercado, que pasaron del 60% al 37% para 2021.

También siguió la compresión de la brecha cambiaria, que ahora ronda el 65%. Es que en lo que va del mes el dólar MEP retrocedió 6,2% y el contado con liqui (CCL), 4,9%. Además, el BCRA lleva comprados unos 450 millones de dólares producto de sus intervenciones cambiarias gracias a una mejora en la oferta de los exportadores, algo atípico en febrero. Todo esto permite augurar una nueva mejora del componente local del ICF en la próxima medición.

Las condiciones financieras globales

Por su parte, el subíndice de condiciones externas empeoró con respecto a diciembre, aunque se ubicó en terreno de confort por sexto mes consecutivo.

En este caso, según el informe, las mayores expectativas de inflación que podrían señalizar una recuperación más fuerte de la economía en Estados Unidos jugaron a favor. Pero la volatilidad de las acciones norteamericanas terminó por inclinar la balanza en sentido contrario.

A nivel internacional, "la caída muy marginal del ICF externo no nubla un escenario de muy buenas condiciones financieras que muchos mercados emergentes están aprovechando, mientras que la Argentina aún no lo consigue lograr por estar en zona de stress profundo a nivel doméstico", consideró el reporte.

Eso se observa en la debilidad del dólar frente a otras monedas producto de la fuerte emisión que realizó Estados Unidos para paliar la coronacrisis. Esto, sumado a las muy bajas tasas de interés en los países desarrollados, llevó a muchos capitales especulativos a buscar mejores rendimientos en mercados emergentes.

Deuda de empresas y FMI

En el equipo económico consideran que hay otros elementos importantes que despejarán el horizonte financiero. Dos de ellos: la reestructuración de la deuda privada, que impulsó el Banco Central en septiembre pasado, y el cierre de la negociación con el FMI, que se intenta que llegue en mayo, antes del vencimiento por 2.400 millones de dólares con el Club de París.

Más allá de las condicionalidades que finalmente deje para la economía local, el acuerdo con el Fondo, sostienen, liberará hasta 2025 de pagos por 45.000 millones de dólares -que hoy se concentran entre 2021 y 2023- y cristalizará las metas macroeconómicas plurianuales.

En cuanto a la refinanciación de deuda de las empresas, destacan como central los avances de la reestructuración de YPF por unos 6.200 millones de dólares ya que, al ser la principal deudora privada, allana el camino para el acceso a los mercados de otras grandes compañías argentinas.

Con todo, el canje de 2020 con los bonistas y la refinanciación con el FMI dejará una importante carga de vencimientos a partir de 2024 y 2025, que seguirán marcando una alerta en el horizonte. Sumado a que la actual tregua cambiaria se sostiene mediante un estricto cepo.