El dólar hoy cerró casi sin cambios en el plano minorista a $62,98, según el promedio elaborado por el Banco Central. En el segmento mayorista, la autoridad monetaria anotó una compra de US$50 millones en el spot. Además,  estiró las posturas de venta a $60,14 y profundiza el "crawling peg", mientras que el CCL llegó a tocar los $82 pero rápidamente aminoró la suba. No hubo licitación de Leliq.

En el Banco Nación, el tipo de cambio finalizó a $63 para la venta, por lo que el llamado dólar PAIS, que resulta de aplicar el impuesto del 30%, operó estable a $81,90.

Las cotizaciones paralelas, por su parte, operan con la volatilidad que los caracteriza y se mantienen por encima de la zona de los $80: el MEP gana 0,62% para ubicarse en 80,11 mientras que el CCL cae 0,4% y cotiza a $81,34, aunque llegó a pasar los $82. El dólar blue subió 25 centavos y se ubica en $77,75.

En el segmento mayorista, el tipo de cambio aflojó tras cuatro ruedas consecutivas al alza y terminó en $60,07, tres centavos por debajo del cierre de este martes. Sin embargo, según detalló Leonardo Svirsky, trader de Bull Market Brokers, el Central subió "la vara en dólares de $60,11 a $60,14 por US$50 millones".

De esta manera, la autoridad monetaria eleva su postura de venta en el spot y consolida el "crawling peg" como estrategia, es decir, una devaluación controlada y progresiva de la moneda para evitar un atraso en el tipo de cambio real. Este martes, el mayorista tocó el récord registrado en agosto del año pasado después de las elecciones PASO.

El volumen negociado en el segmento de contado se ubicó en US$260,530 millones, mientras que el los futuros del MAE se operaron US$ 2,8 millones. Gustavo Quintana de PR Cambios indicó que, según fuentes privadas del mercado, el BCRA sostuvo el precio sobre el final "con compras en niveles de $60,07 por un monto aproximado a los US$40 millones".

Por otro lado, en diciembre entraron más dólares de los que se fueron, algo que pasó por primera vez en los últimos cuatro años. La versión hard del cepo, reforzada con el impuesto de 30% a la compra de divisas, la fuga de capitales pegó la vuelta y dio negativa en diciembre. Fue la primera vez, desde junio del 2015, en la que entraron más dólares que los que se fueron para atesoramiento.

En el último mes del año ingresaron US$153 millones por esa vía y finalmente el 2019 no fue el año récord de la fuga. Con un drenaje de divisas de US$26.870 millones a lo largo del año, quedó cerca de superar a lo que ocurrió en 2018, cuando se fueron US$27.230 millones.