La falta de disrupciones y grandes novedades en términos de la contienda electoral por venir, han mantenido bajo las sombras el muy esperado “trade electoral”. Las encuestas que comienzan a surgir muestran un esperable desgaste en la valoración y la confianza en el gobierno.

Sin embargo, no anticipan una sorpresa en términos de las expectativas incorporadas actualmente en los precios. Por contexto (pandemia) o gestión, o una combinación de ambas, según donde uno se posicione, no hay muchos datos positivos para mostrar sobre la economía argentina.

Aunque la película no sea buena, la foto en comparación del año anterior y el simple rebote podrían brindar un mejor contexto a los fines electorales del oficialismo.  A medida que la inflación va desacelerándose, los acuerdos paritarios y el impulso fisca comenzarán a tener un impacto sobre los ingresos reales. Estará también más avanzado el programa de vacunación, con cantidad de casos y fallecidos por covid-19 en descenso y una reapertura que, si bien resulta algo lenta, avanza a paso firme. 

Con un primer semestre relativamente austero en relación al gasto, se activa la fase expansiva del plan económico que comienza a mostrar algunos resultados en términos de reactivación y viene indefectiblemente acompañada de costos y riesgos de mayor volatilidad cambiaria y financiera. La dinámica en junio ya muestra evidencias de un mayor impulso de gastos (social, de capital, en subsidios y jubilaciones y pensiones).

A la luz de esta realidad, es cada vez más relevante lograr financiar este gasto en el mercado y evitar mayores asistencias del BCRA al Tesoro para, de este modo, contener las presiones inflacionarias y sobre el dólar. La primera licitación de agosto, fue una primera prueba de fuego y el Tesoro apenas pudo renovar el 65,9% de los vencimientos. No obstante, se espera que pueda revertir esta situación en la próxima licitación del 18 de agosto.

Con restricciones, brechas y múltiples tipos de cambio alternativos, no parece haber en el horizonte cercano un sendero previsible de cómo o cuándo normalizará Argentina su mercado cambiario. Habiendo cumplido un año desde la reestructuración de la deuda soberana en dólares, el riesgo país no cedió (se mantiene por encima de los 1.500 puntos básicos) y la brecha cambiaria no hizo más que ampliarse. Si tomamos como ejemplo Ecuador -que reestructuró apenas un mes después que Argentina-, su riesgo país se encuentra actualmente en torno a los 800 p.b. A diferencia de nuestro país, Ecuador presentó un plan y cerró simultáneamente un acuerdo de facilidades extendidas con el FMI.

Mientras los ejercicios teóricos pre-acuerdo en Argentina giraban en torno a niveles de tasas de 10% de descuento, hoy la curva soberana muestra niveles de aproximadamente el doble.

Por otro lado, la provincia de Buenos Aires, luego de 20 re-aperturas de las negociaciones, parece encaminarse a una salida, en un contexto donde los acreedores -a la vista del desolador panorama soberano-, muestran una mayor preocupación en sus escenarios post-acuerdo.
 
Los Derechos Especiales de giro que otorgará el FMI a la Argentina permitirán evitar un default este año con el organismo, continuarán dilatando la negociación definitiva y darán espacio para cumplir con el Club de París y, en definitiva, continuar pateando la pelota hacia adelante.

En este contexto, las estrategias de inversión se concentran en el corto plazo, y con una mirada puesta en el escenario post elecciones. Las valuaciones de los bonos soberanos en USD podrían tener un punto de entrada atractivo, dada la bajísima paridad actual (y su elevado cupón corriente), sumado al aumento progresivo de los mismos, según sus condiciones de emisión y un potencial resultado electoral que permita pensar en un escenario más equilibrado en términos políticos. 

Los instrumentos CER continúan siendo de los más atractivos y líquidos en el mercado, especialmente T2X2 y TX23.

Composición de la deuda soberana emitida en pesos

La demanda por instrumentos DL continúa siendo relativamente débil, ya que nadie espera una devaluación oficial antes de las elecciones. Este escenario podría cambiar de cara al 14 de noviembre, sumado a un descenso estacional de la oferta del agro (luego de un primer semestre récord) que podría comenzar a despertar el apetito por instrumentos DL un poco más largos como TV22.

*Gerente Comercial de PPI