El financiamiento monetario del Banco Central al Tesoro sigue creando presiones inflacionarias, aunque la recesión en medio de la cuarentena por el coronavirus (Covid-19) funciona como ancla que evita el recalentamiento de los precios.

El Gobierno y el Banco Central han explicado que la emisión monetaria procura contrarrestar los efectos de la cuarentena sobre los ingresos de las familias y las empresas. Ha financiero programas como el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), cuyo segundo pago del bono de 10000 se cobrará en las próximas semanas, el salario complementario (ATP) y los créditos a tasa cero para monotributistas y autónomos. 

"La autoridad monetaria emitió $1,529 billones para financiar al gobierno en los últimos 12 meses, cifra que equivale al 64,2% de la base monetaria amplia (incluye pasivos del BCRA) de hace 12 meses y es la principal razón por la cual el M2 privado crece al 106,5% a/a, detalló un informe de Grupo SBS. 


FUENTE: DELPHOS INVESTMENT.

Para SBS, si esta gran emisión todavía no tuvo impacto inflacionario fue sólo gracias a la histórica recesión provocada por el Coronavirus y los congelamientos de precios anunciados por el gobierno. 


La inflación de abril fue de “apenas” 1,5% m/m y los datos de alta frecuencia del IPC-OJF de Ferreres mostraron una significativa desaceleración en el comienzo de la cuarentena, con algunas semanas llegando incluso a mostrar registros negativos. 

"La enorme emisión monetaria comenzará a tener impactos más notorios en la inflación a medida que la economía se vaya normalizando, especialmente considerando que las tasas de interés reales son negativas en términos esperados y el tipo de cambio no está funcionando como un ancla nominal", indicó el informe mensual de SBS. 

Para los analistas, la tasa de devaluación es claramente inconsistente con la enorme velocidad a la que crecen los agregados monetarios por el financiamiento monetario del déficit. "Por eso, las expectativas de inflación se deterioran", consignó SBS. 


Para los especialistas de este grupo, en un contexto de fuerte emisión monetaria y ausencia de un ancla nominal, "hay elementos para que se produzca un nuevo salto de las expectativas y una consecuente aceleración de la inflación". 

"Sobre esta base, esperamos que la inflación se acelere desde un promedio de 1,4% m/m en el 2T20 a 4,0% m/m en el 3T20 y 4,85% m/m en el 4T20, cerrando el año en 46,0% y acelerándose a la zona de 65% a/a en un horizonte de 12 meses", proyectaron.