A pesar de la volatilidad sufrida en los mercados financieros locales y globales durante el mes de junio, las empresas están aprovechando una ventana de oportunidad para refinanciar sus deudas en dólares con vencimiento entre el 2022 y el 2023.

A diferencia de lo que se observa en la curva de deuda soberana en dólares, donde los bonos alcanzaron nuevos mínimos post-restructuración durante junio tras hundirse entre un 13% y 16% en el mes, los bonos de empresas argentinas emitidos en el exterior han mantenido una performance destacada. Como se puede observar en el cuadro a continuación, la gran mayoría de las Obligaciones Negociables (ONs) han arrojado retornos positivos en dólares en lo que va del año, incluso en un contexto de fuerte suba de las tasas de interés globales.

Retorno Total: Bonos Corporativos en Dólares emitidos en el Exterior (YTD)

Fuente: Portfolio Personal Inversiones (PPI) en base a Bloomberg

Frente a la fortaleza que ha mostrado el mercado de deuda privada, y atentas a la volatilidad típica de los mercados que suele evidenciarse en la proximidad de los años electorales, empresas han tomado la decisión de adelantarse a sus compromisos financieros ya sea a través de ofertas de refinanciación amigables o captando fondos frescos. Este es el caso de Edenor, IRSA, Cresud, Vista y Pampa Energía. De acuerdo a las regulaciones actuales del BCRA, las empresas argentinas están obligadas a refinanciar al menos 60% de los vencimientos de deuda a un plazo promedio mínimo de dos años. Sin embargo, en caso de que las empresas quieran anticipar el proceso de refinanciación, las compañías deben pedir una autorización especial para acceder al mercado de cambios y la exigencia de refinanciación se incrementa a al menos 70%.

La primera empresa en testear el apetito de los bonistas por refinanciar de forma voluntaria sus bonos fue Edenor. La empresa de distribución eléctrica más grande del país lanzó a mediados de abril una oferta para canjear sus US$98m de bonos en circulación con vencimiento en octubre de 2022. En concreto, Edenor ofreció a los bonistas dos opciones: una Opción A donde se cobraba una parte en efectivo y el remanente en bonos más una prima del 3% y una Opción B donde la contraprestación era íntegramente en nuevos papeles con una prima de 5%. Los nuevos bonos mantienen el cupón original de 8,75% y el vencimiento se estira hasta 2025. La oferta tuvo una buena aceptación y la adhesión al canje alcanzó 73,25% de los tenedores.

Así mismo, actualmente hay tres hay 3 canjes abiertos con empresas que buscan imitar la estrategia del gigante eléctrico. Se tratan de IRSA, Cresud y Pampa Energía. IRSA ya ha logrado conseguir la adhesión del 58,42% de los tenedores del bono originalmente emitido por IRSA Propiedades Comerciales por US$360m con vencimiento en marzo de 2023. Su estrategia fue muy similar: una opción de efectivo + bono con prima del 1,5% y una alternativa de canje únicamente compuesta de nuevos bonos a una mayor prima, en este caso de 3%.

Los nuevos bonos de IRSA respetan el cupón original de 8,75% y contarán con un esquema de amortización anual comenzando en 2024 y con vencimiento final en 2028. El canje todavía se mantiene abierto y se espera que expire a finales del presente mes. Por su parte, Cresud también ha lanzado una oferta similar para adelantarse al vencimiento de su ON de US$113,16m que opera en febrero de 2023. La empresa agropecuaria e inmobiliaria líder del país está ofreciendo a sus tenedores canjear sus viejas ONs por nuevos instrumentos de deuda con vencimiento en 2026. Dentro de los atractivos se destacan la mejora en el cupón de la nueva ON de 6,5% a 8% y el cambio en el domicilio de pago hacia una cuenta en el exterior. Al mismo tiempo se respeta la oportunidad de elegir entre una contraprestación que combine efectivo y nuevos bonos, y una segunda alternativa compuesta 100% por nuevos instrumentos de deuda más una prima de 3%.

El jueves pasado Pampa Energía se sumó al conjunto de empresas argentinas en ofrecer un canje voluntario de deuda. El generador de electricidad privado más grande del país -y uno de los principales productores locales de gas- también ofrece a elección del inversor la posibilidad de cambiar sus viejas ONs por (i) nuevos instrumentos de deuda más una prima de 1% o (ii) una combinación de efectivo y nuevos papeles. Los nuevos bonos contemplan una mejora significativa del cupón (sube a 9% desde 7,375%) e incorpora un esquema de amortización anual comenzando en 2024 y finalizando en 2026.

Por último, Vista Energy también accedió a los mercados de capitales durante junio con el fin de cumplir con los requisitos del Central y poder acceder al mercado de cambios para el repago de su próxima ON de US$50m con vencimiento en agosto de 2022. Sin embargo, la petrolera de Miguel Galuccio prefirió diferenciarse de los otros emisores y lanzó una oferta pública competitiva para una la emisión de una nueva ON. De esta forma, la empresa capturó US$43,5m en el mercado local a una tasa de sólo 6% y evitó tener que ofrecer un canje.

Es importante destacar que el sector privado ha logrado honrar sus compromisos financieros con el exterior, al mismo tiempo que cumplió con las exigencias de refinanciación impuestas por el BCRA. De acuerdo con un reciente informe publicado por la entidad monetaria, se evitaron pagos de deuda por USD 13.889 millones con impacto en el mercado cambiario desde 2020 gracias a reestructuraciones de vencimientos de deuda. Esto no incluye el ahorro de USD12.756 millones adicionales generados por la imposibilidad de cancelar deuda a empresas vinculadas.

A través de estas regulaciones el Central logró dos objetivos muy importantes: generar ahorro de reservas y evitar la caída en default de empresas argentinas. Como el mismo informe destaca, “de haberse cerrado el acceso al mercado oficial de cambios las hubiese llevado en algunos casos a situación de quebranto, imposibilitando el acceso al crédito para la refinanciación y exponiéndose a compras hostiles, afectando principalmente a los sectores de alimentación y al sector energético, con efecto sobre los precios internos y el nivel de ocupación”.

Por ello, es necesario que el Gobierno vele por evitar encrudecer las restricciones cambiaras, brindándole flexibilidad al sector privado para afrontar los vencimientos y conseguir así la financiación necesaria para apuntalar la inversión y el crecimiento.

*Corporate Credit Team Leader de PPI