En la recta final hacia el cierre de la última propuesta de canje presentada por el Gobierno a los acreedores, crece la expectativa en el mercado respecto a cuál será la respuesta de BlackRock y sus aliados luego de que desde Economía aseguraran que no habrá prórroga.

El Gobierno confirma que cerró la puerta a las concesiones económicas y que, una vez concluido el plazo de la oferta vigente, la prioridad será la negociación con el FMI de un nuevo programa stand by  que permita aliviar la carga de vencimientos de los próximos tres años.   

Se sabe que, sin el apoyo de BlackRock y sus aliados, Argentina no logrará disparar las cláusulas de acción colectiva para reestructurar los USD66.000 millones que pretende. Caído el acuerdo, el país entraría de lleno en default, aunque ya desde el 22 de mayo se encuentra formalmente en cesación de pagos.

"Los nuevos ruidos en las negociaciones por la reestucturación de la deuda tendrán un impacto en las cotizaciones de las acciones argentinas", anticipan desde Portfolio Personal Inversiones.

Los ADRs argentinos muestran números mixtos en Nueva York en el arranque de la semana; en los extermos se ubican Irsa, con un desplome de 5,5% y Edenor, con un alza de 2,9 por ciento.

"La incertidumbre es alta en estos momentos y así también el riesgo", agregan.

Los bonos también se espera que acusen recibo, tras un mes de julio que dejó fuertes ganancias para la renta fija local.

El balance del mes pasado arrojó una suba en promedio superior al 9% en el segmento de títulos públicos en dólares, que se extendió al 12% en el caso de los bonos bajo legislación argentina.

No obstante, en la última semana la volatilidad de los bonos se mantuvo en alza y las cotizaciones oscilaron entre subas y bajas en torno al 1 por ciento.