La historia de los fondos LatAm dentro de la industria local se ha visto afectada a lo largo de los años por diferentes eventos. Fueron claro refugio del riesgo argentino en el 2018/2019, no evitaron con lógica sufrir la pandemia del 2020/2021, y en estos meses buscan enfrentar la recuperación económica (divergente según el país) en un marco global que por -el momento- le es favorable a la región. Ahora bien, incluso detrás de la macro, estos fondos recibieron el impacto de algunas regulaciones propias que limitaron las opciones, como también lo hizo el impacto de la volatilidad del canje (MEP/CCL).

No obstante, y ante una coyuntura local en la que la incertidumbre no logra despejarse (ni lo hará en los próximos meses), los fondos con riesgo LatAm se mantienen como una opción para diversificar una cartera y darles una rentabilidad a los dólares en posición. Siempre entendiendo la estrategia detrás de cada alternativa (producto de que esto determinará la ecuación riesgo-retorno de cada uno), y dentro además de un contexto global que podría volverse más desafiante para la región en los próximos meses. La selectividad, en consecuencia, resulta clave dentro de este universo.

Ahora bien, estas estrategias no evitaron verse afectadas por la pandemia. No obstante, un escenario de bajas tasas a nivel mundial y niveles de liquidez elevados, impulsado por las políticas de estímulo monetario y fiscal a lo largo del mundo para empujar la economía, se mantienen como catalizadores positivos para este riesgo. Entendiendo además que, en este marco, rendimientos soberanos a diez años de países como Uruguay, Chile, Perú, Colombia o Brasil en un rango de entre 2.5%/5% anual, pueden resultar atractivos. Más aún dentro de un contexto en donde precios de materias primas más altos, monedas depreciadas y una inflación contenida, podrían ayudar a impulsar la recuperación de los distintos países de la región, y las propias compañías -que fueron con lógica castigadas por la pandemia, pero contaban a su favor con un mejor perfil de deuda que en el 2015 (uno de los peores años para economía de América Latina en la última década)-.

Escenario político (un tema clave para la región)

Hacia adelante, varios serán los desafíos de la región. Como el año 2020 estuvo marcado por la pandemia (como protagonista casi excluyente), el 2021 (y 2022) no solo estarán condicionados por la evolución del proceso de vacunación, sino también por importantes acontecimientos políticos, con impacto (o posible impacto) en las expectativas de mercado -y con lógica, el rendimiento de los activos financieros-.

Ya Perú cuenta con nuevo presidente, Pedro Castillo (de la izquierda), y el turno de Chile será en noviembre. En las elecciones primarias, resultaron ganadores Gabriel Boric y Sebastian Sichel, de los partidos Apruebo Dignidad (izquierda) y Chile Vamos (derecha), respectivamente. Según Candem, el primero lidera las encuestas con un 30% de intención de voto, seguido por Sichel –exministro de Piñeira- con un 25%.

En Brasil, si bien las elecciones presidenciales son el próximo año, las tensiones políticas han ido creciendo. Recientemente, el presidente Jair Bolsonaro ha cuestionado el sistema electoral vigente en su país, impulsando el reemplazo del sistema electrónico por la papeleta impresa. Esto sucede en un contexto de caída del nivel de aprobación popular del presidente, en parte por su gestión de la pandemia y por la reaparición de Lula en la escena política, tras la anulación de sus sentencias.

Actualidad de los Fondos LatAm

Pero volvamos a los fondos locales, ¿cuál es la participación hoy de los fondos en USD, y del riesgo LATAM en la industria? Puntualmente, del total de los más de $ 2.5 billones en activos bajo administración, poco menos del 8% corresponde a fondos en dólares. Mientras que, de estos últimos, el 66% -o un 5% del PN total- son fondos con exposición a activos latinoamericanos. Una foto un poco diferente a la de un año atrás, donde la participación de FCI en moneda dura superaba el 10%, y el balance entre riesgo argentino y el universo Latam era del orden del 50/50. A la vez, que lejos, de la foto que se observaba a mediados de 2019 (pre-PASO, y pre-reperfilamiento) en donde el 17-18% del PN era de fondos en dólares, y 8% era identificado como este riesgo.

En este contexto, si hacemos un poco de repaso, el 2020 claramente fue un año volátil para los fondos LatAm que llegaron a caer un 5% promedio en marzo (aunque cerraron el año en positivo +2,3%). El inicio del 2021 también fue en negativo. Más puntualmente, en los primeros tres meses estos fondos cayeron un promedio del 0,3% por mes, una tendencia que se revirtió recién a partir abril. Mientras que en lo que va de julio, estos fondos marcan una suba del 0.3%; lo que les permite pasar a positivo en el año (acumulando un retorno de 0.5%).

En cuanto al Patrimonio, estos fondos no han sufrido grandes cambios –en especial, en una industria, que cómo hemos venido analizando en nuestros monitores se mantiene volcada a los pesos-. Los fondos con este tipo de riesgo suman un PN entorno a los US$ 1.2 mil millones, volumen que se ha mantenido estable (con subas y bajas puntuales) en los últimos dos años. Teniendo como dato clave que las restricciones en las suscripciones se mantienen, con solo contados fondos aceptando inversiones con Dólar MEP. En su mayoría, y ante la volatilidad del canje, estos fondos suscriben y rescatan con Dólar Divisa (CCL).

Ahora bien, a pesar de que no hubo grandes cambios en términos de patrimonio, sí hubo modificaciones en las estrategias de estos fondos (y, en consecuencia, en la composición). El más notable fue la caída en la liquidez promedio de los fondos, que en mayo llegó a superar el 20% promedio de las carteras, y hoy está ronda el 15% (aunque aún se ubica en niveles elevados respecto al promedio histórico de estos fondos). Igualmente, en un contexto de volatilidad, es esperable que las carteras mantengan un alto grado de cash, no solo para bajar el riesgo sino también ante la posibilidad de que surjan oportunidades en los mercados.

Otro gran cambio importante ha sido el rebalanceo entre Chile y Brasil. Post pandemia, en un mundo de tasas cero (y en algunos momentos impulsado por condiciones particulares de cada país), los PMs han ido en búsqueda de mayores retornos hacia los activos brasileños. Así, los fondos hoy promedian un 44% de posición en este país, mientras que la exposición a Chile se redujo al 31%. Hace dos años, esta relación era 25/45% en cada caso. Incluso la mayoría de estos fondos ha limitado las posiciones en riesgo soberano (favoreciendo el corporativo). Puntualmente, hace dos años este representaba –tomando de muestra nuestro supermercado- el 13% y 24% para Brasil y Chile, y actualmente solo son el 9% y 5%, respectivamente.

A la vez, en este mismo camino por mayor rentabilidad, el riesgo argentino vuelve a ser una posibilidad (aunque en una proporción limitada de la cartera, y selectividad en el riesgo de crédito). Sin ir más lejos, algunos de los fondos más agresivos ya incluyen posiciones, principalmente con nombres internacionales como Mercado Libre, Aluar, Vista, PAE, YPF o Adecoagro -entre otras-.

Aquí, igualmente, no deja de ser importante volver a recalcar la dinámica de las tasas que se está viviendo a nivel global, y que se refleja (y reflejará) directamente en el rendimiento de estas opciones –como en su estrategia-. Su duration baja (cercana a los dos años en promedio), no obstante, permite cierta cobertura a la volatilidad producto de estos movimientos.

En ese sentido -y como referencia-, hoy las Tires indicativas en promedio se ubican en 1.7% anual, pero reflejan varios p.p. de divergencia entre aquellos fondos que ponderan más los bonos corporativos de aquellos más conservadores (que solo mantienen en cartera solo instrumentos soberanos).

* Analistasobre la industria FCI de PPI