Erik Finman, un joven estadounidense, tenía 12 años cuando recibió 1.000 dólares de parte de su abuela y decidió aprovecharlos de la mejor manera para cumplir su sueño: ser millonario antes de los 18 para no tener que ir a la universidad. Lo logró básicamente gracias al Bitcoin

Finman, hoy de 22 años, había apostado con sus padres, ambos doctorados en Stanford, que si lograba tener 1 millón de dólares antes de ser mayor de edad no tendría que seguir sus pasos. "La educación tradicional no es para mí", dijo recientemente en varias ocasiones.

Cuando su hermano Scott le comentó en 2011 sobre la entonces novedosa tecnología blockchain y las Bitcoin, se interesó tanto en el mundo de las criptomonedas que decidió invertir todo en ellas.

Así, destinó los 1.000 dólares que su abuela le regaló a comprar 100 Bitcoin. Claro, en ese momento, cada una de estas criptomonedas valía precisamente poco más de 10 dólares.

Lo que Finman no sabía (o quizás sí) es que el valor del Bitcoin se incrementaría un 10.000% en los siguientes años, con lo que el joven pudo hacerse de sus primeros 100.000 dólares.

Entonces decidió dar un paso más. Tras incrementar su capital inicial con la compraventa de criptomonedas, en 2014 fundó su propia empresa de tutoría en videos llamada Botangle

En 2015, un inversor le pagó a Finman 300 Bitcoin para pagar por los derechos para usar parte de la tecnología de su empresa, lo que en ese momento equivalía a unos 60.000 dólares.

Sin embargo, el precio del Bitcoin siguió creciendo exponencialmente y dos años después esas 300 criptomonedas se habían convertido en unos 700.000 dólares

Con unas 600 criptomonedas acumuladas para ese entonces, el adolescente logró ganar su apuesta de volverse millonario y se evitó tener que ir a la universidad.

Al día de hoy, se calcula que su patrimonio ronda los 10 millones de dólares.

Aun así, la madre del joven, en una entrevista con el medio estadounidense MIC, instó a que cada persona "encuentre el sistema educativo adecuado que se adapte a su estilo de aprendizaje". "Para algunos, eso es la escuela y la universidad tradicionales y para otros, no", agregó.