Las acciones argentinas no lograban hacer pie en Wall Street y anotaban mayoría de bajas, en otra rueda de castigo para los activos domésticos en el exterior y en la plaza local.

"Los activos domésticos continúan siendo severamente castigados, a raíz de la agresiva desinversión que vienen impulsando los fondos externos que buscan reducir su exposición en las carteras ante la actual incertidumbre económica y política", analizó el economista y especialista bursátil Gustavo Ber.

Los ADR financieros y energéticos concentraban los mayores desarmes de posiciones y anotaban caídas superiores al 6%.

La acción de YPF era la que más castigo recibía con una merma de 5,2% en la plaza neoyorquina, seguida por los bancos Supervielle (-4,9%) y Macro (-4%).

Con estas bajas, los ADR argentinos caían hasta 24% en septiembre en Wall Street.
 
"Este proceso se ve pronunciado por la escasa demanda dispuesta a tomar apuestas aún ante las castigadas valuaciones, toda vez que mientras sigue reinando la desconfianza de los inversores - y la ausencia de señales más amigables - los flujos continúan al mando, lo cual acentúa la debilidad que viene imponiendo la desfavorable posición técnica", completó Ber.

Las pérdidas se extendían a los bonos soberanos, que mostraban declives superiores al 3% y elevaban el riesgo país 8% a la zona de los 1.360 puntos básicos. El bono AL29D bajaba 3,3%, el AL30D retrocedìa 2,9%, el AL35D cedìa 1,4% y el AE38D bajaba 3,4%.

"Sin lugar para la sorpresa, la reacción del mercado ante las nuevas medidas cambiarias implementadas por el Gobierno fue claramente negativa. A poco tiempo de haber reestructurado su deuda, la Argentina ya muestra una curva con pendiente negativa y el Merval volvió a los niveles mínimos que había alcanzado en el inicio de la pandemia", indicó un informe de PPI Inversiones.

Dólar blue hoy

El dólar bue hoy reaccionaba al alza y subía a 141 pesos para la venta, en una rueda en que también subían las cotizaciones en el mercado oficial.

PPI analiza que la mayor brecha cambiaria comenzará a presionar al dólar oficial, donde el BCRA tendrá que intervenir en mayor medida para mantener la estrategia de “crawling peg”. "Recordemos que aún no está habilitada la compra del cupo de USD 200 en los bancos, ya que estos están adaptando sus sistemas y procesos a la nueva normativa y se estima que hasta fin de mes no estará habilitado", indicó en su informe diario.

Esto le da más tiempo al BCRA en términos de pérdida de reservas, aunque en cuanto se habilite la compra del cupo volverá la demanda y seguramente con más fuerza en los primeros días, completó PPI.

"Para solucionar el problema de fondo, el Gobierno debe atacar el déficit fiscal hacia un equilibrio en el mediano plazo, con un plan creíble. De no hacerlo, la demanda sobre el dólar y la falta de dólares persistirá salvo un milagro externo, siguiendo con el espiral negativo, más parches de corto plazo y mayores problemas en el mercado de cambios", indicó.

De esta forma, se espera una mayor brecha con el paso del tiempo tanto como para el dólar CCL y dólar MEP, como para el dólar blue, ya que la demanda se traslada a esas cotizaciones con las limitaciones al dólar oficial.

Cepo recargado y la experiencia 2012-2015

Un informe de la Fundación Mediterránea recordó que durante la vigencia del cepo original, entre 2012 y 2015, la brecha cambiaria se había situado en el 45 % promedio, la emisión monetaria para financiar al Tesoro había sido de 2,8 puntos del PIB promedio y al final del ciclo, en diciembre de 2015, las reservas de libre disponibilidad del Banco Central llegaron a terreno negativo.

"En el presente, el deterioro parece darse a mayor velocidad, con una brecha cambiaria tendiendo al 70 %, una emisión monetaria que en los últimos doce meses fue equivalente a 7 puntos del PIB y reservas de libre disponibilidad cerca del límite", indicó el investigador del Ieral Jorge Vasconcelos.

El Ieral completó que con el cepo recargado de 2020 se introdujo la novedad del cierre de la ventanilla del Central a las empresas con deudas financieras en el exterior, por hasta el 60 % de sus compromisos.

Su impacto negativo fue inmediato sobre la cotización de bonos corporativos, resaltando el caso de YPF, cuyos títulos pasaron a devengar un rendimiento de 17 % anual en dólares, una tasa de interés incompatible con el funcionamiento normal de las empresas.

"En ese contexto, cabe preguntarse hasta qué punto la reducción del déficit fiscal prevista en el Presupuesto 2021 puede ayudar a anclar las expectativas", indicó.