El stock de deuda indirecta que asumió el gobierno de Mauricio Macri se multiplicó por tres o por cuatro (según la fuente que se tome), hasta representar un máximo de exposición del Tesoro nacional de US$20.000 millones en 2018 (5,1% del PIB), según un análisis realizado por la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC).

Tal exposición se refiere a las garantías y avales de operaciones financieras otorgados por el Estado nacional a provincias, fondos fiduciarios y organismos descentralizados.

La OPC explicó que "los pasivos contingentes son una importante fuente de riesgos fiscales, que debe ser tenida en cuenta al momento de analizar la sustentabilidad de la posición fiscal de un país".

"Los países que acumulan un monto sustancial de garantías otorgadas quedan expuestos al riesgo de un shock fiscal, en la medida que no cuenten con recursos presupuestarios suficientes para hacer frente a una ejecución masiva de garantías", advirtió la oficina del Parlamento nacional.

El análisis precisa que a fines de septiembre pasado el saldo residual de la deuda indirecta (desembolsos menos amortizaciones acumuladas) fue de US$9.719 millones (3,1% de la deuda pública bruta), de acuerdo con la estadística de la Secretaría de Finanzas.

En 2017 y 2018, indicó la OPC, "el saldo residual de la deuda indirecta aumentó principalmente debido a la emisión de letras en garantía colocadas al Fondo Fiduciario para el Desarrollo de Energías Renovables (Foder)".