El fenómeno del virus Sarscov-2 se produjo en un mundo hiper globalizado y superó la imaginación del más pesimista, obligando a todos los gobiernos a pensar, estratégicamente, las formas de contener su expansión fronteras adentro de cada uno de sus territorios. 

Este año estuvo signado por el gran confinamiento, como lo ha llamado el FMI, y la huella económica de las medidas adoptadas ha dejado un saldo brutal en las economías de cada región. El mundo caerá -4.3% en 2020, -8.3% Zona Euro, -4.1% Asia Central y Oriente medio, -1.7% Asia Emergente y en Desarrollo, -8.1% América Latina y el Caribe, -3.0% África Subsahariana. (Fuente: FMI actualización de las perspectivas de la Economía Mundial. Octubre 2020).

En el marco de una gran incertidumbre mundial, el próximo año se avecina con rebrotes importantes del  virus en diferentes partes del mundo conocidos como las segundas y terceras oleadas de Sars-cov-2, pero dentro de este escenario complejo aparece la gran esperanza: Las vacunas aprobadas. En este sentido es lógico pensar que si este 2020 estuvo marcado económicamente por la cuarentena a escala global, también se espera que las masivas campañas de vacunación se constituyan en el evento con mayor repercusión económica para este 2021.

Las campañas implican un despliegue logístico, sanitario, económico y sobre todo, estratégico de cara a la planificación de dichos eventos. La producción, disposición y conservación del producto, la capacitación del personal sanitario, el traslado inter e intra fronteras, el almacenamiento, la aplicación a escala sin poner en peligro el objetivo pretendido (evitar contagios), requiere de un trabajo de sincronización digno de un reloj Suizo. Las vacunas son determinantes para lograr vencer al enemigo porque proveen inmunidad artificial para cortar la cadena de contagios y derrumbar la curva de casos a nivel mundial. 

COVID confirmados mundo por TradingView
 

Por este motivo se viene el gran desafío de los líderes mundiales, las vacunas llegarán a cada país en partidas parciales durante el transcurso del año 2021. Para romper la cadena de contagio y controlar la pandemia se debe lograr la inmunidad del 60 al 70% de la población. Por esta razón estamos ante la administración de recursos escasos y el desafío de pensar estratégicamente el problema que nos lleva a preguntarnos: ¿Cuál es la mejor estrategia para llegar a ese porcentaje de inmunidad de la manera más eficiente? 

Existen algunas cuestiones a considerar

Primero, las medidas de prevención (distancia social, barbijo e higiene) son vitales para contener la transmisión pero deben reforzarse. Segundo, la inmunidad natural de aquellos que han transitado la enfermedad duraría, según estudios, entre seis y  ocho meses y es posible testear rápidamente. Tercero, gran parte de la población ha transitado el virus sin saberlo, en consecuencia han desarrollado anticuerpos. El camino es pensar una estrategia clara que comience estableciendo un plan de vacunación con criterios de prioridades para la población objetivo (que debería incluir el criterio de interacción, no es lo mismo vacunar al personal sanitario o a un cajero de supermercado, que a un empleado que hace home office y lo puede seguir haciendo) y aplicar esos parámetros en primer lugar en los individuos que no tienen anticuerpos (ya sea que no hayan transitado la enfermedad o que no hayan producido inmunidad ante el virus) para lograr la inmunidad global rápidamente. ¿Qué sentido tiene aplicar hoy una vacuna a una persona con inmunidad, si ello no contribuye a derrumbar la curva de contagios?  

Los países que consigan trabajar y ordenar estratégicamente sus campañas de vacunación lograrán bajar más rápido la curva de contagios, generando, mejores niveles de salubridad en su población. Pero también conseguirán reactivar sus economías y transitar una recuperación más rápida que aquellos países que no logren entender esta decisiva circunstancia.

La economía 2021 dependerá de las decisiones que cada país adopte en la “carrera por la inmunidad”, tendremos ganadores y perdedores. Veremos grandes diferencias en la disponibilidad de las vacunas, en el despliegue logístico, en las condiciones de infraestructura, en la capacidad del sistema de salud de cada región para enfrentar el problema, en la responsabilidad social de sus ciudadanos, también dependerá de la etapa de la pandemia que cada país esté atravesando y sobre todo, veremos países con inteligencia estratégica y organizativa en sus campañas de vacunación que tendrán un despegue económico a partir del primer semestre del 2021 y otros, más rezagados, que deberán esperar hasta fines del año para ver una verdadera recuperación. El mundo crecerá 4.2% según la OCDE en 2021, pero la “divergencia” en la recuperación de cada economía y cada región será marcada y debemos prestar muchísima atención a ello.