La capacidad del equipo económico de coordinar la nueva política monetaria expansiva con la de financiamiento en pesos por parte del Tesoro será clave para moderar la presión cambiaria. La intención es crear una curva en pesos que atraiga a una parte de lo inyectado. La suba del dólar contado con liqui, que ayer llegó a $81,90, agrandó la brecha. Si bien tiene un potencial inflacionario menor, definitivamente podría golpear a las expectativas en forma negativa. El oficial también fue demandado y el Central tuvo que intervenir.

Lo señaló el director asociado de la consultora Econviews, Miguel Zielonka, a BAE Negocios: "Por el límite a posicionarse en Leliq, los bancos se fueron a pases. Ahí reciben 46%. Por eso, después de haber encajado, no pagan más de 37% por los depósitos. Al ponerle un tope a las Leliq y además bajar la tasa, el BCRA los empuja a prestar más y, como no hay demanda de crédito, a comprar bonos del Tesoro. Si ahora abren licitaciones más grandes de Letes, los bancos van a mirarlas con buenos ojos".

Así, el proyecto de bajar la tasa se puede encontrar con un riesgo en febrero, cuando suele bajar la demanda de pesos. La hipótesis más difundida es que la potencial dolarización no encontraría un entorno amigable en el oficial, ya que hay cepo. Sin embargo, ayer mismo, incluso antes del mentado febrero, el Central tuvo que intervenir para calmarlo.

La demanda de dólares se volcaría con más fuerza en las cotizaciones paralelas. Para moderar esos riesgos, será clave que el Tesoro consolide una curva en pesos. Es decir, que genere instrumentos confiables en moneda local. Por eso, coinciden economistas de todo el espectro, el Ministerio de Economía viene dando señales de que va a cumplir con los vencimientos en moneda local.

Un informe de PxQ señaló al respecto: "En el corto plazo la evolución de la brecha cambiaria se verá afectada tanto por las novedades que haya sobre la negociación con acreedores privados y el FMI, como por la coordinación entre el Tesoro y el BCRA para el manejo de la liquidez en pesos y la reconstrucción de la curva en pesos. Será clave que el proceso que está encarando el BCRA con sus pasivos remunerados de reducción de tasa, extensión de plazos y desarme de pases con FCI se combine con nuevas emisiones exitosas del Tesoro y que, a su vez, este último logre renovar los abultados vencimientos en moneda local de los próximos meses".

Un informe reciente de GMA Capital se mostró, más que nada, preocupado por la expansión monetaria. Pero coincidió: "Las regulaciones recientes sobre límites máximos a suscribir en Leliq por parte de bancos y la suspensión de pases pasivos a FCI de liquidez también son medidas tendientes a liberar pesos y abaratar tasas. En el caso de los bancos, esa liquidez adicional podría aplicarse para préstamos a tasas más bajas o para el financiamiento de las necesidades públicas vía licitaciones de Letras Badlar".

La teoría monetarista, que señala que toda emisión implicará una aceleración inflacionaria, da por hecho que cada peso inyectado en la economía irá a consumo. Una de las más famosas críticas que se le realiza a esa teoría es la de no tomar en cuenta una potencial salida a instrumentos financieros. El intento de crear una curva en pesos por parte del Tesoro, apunta en ese sentido y también la promesa de intervención en el mercado secundario de títulos públicos del BCRA. Corre lo mismo para el canal cambiario de la inflación.