Las reservas del Banco Central volvieron a bajar este miércoles y perforaron la barrera de los USD40.000 millones. La última vez que estuvieron abajo de esa suma fue el 25 de enero de 2017. Su máximo, aunque con ingreso de deuda, fue abril de 2019, cuando llegaron a USD77.481 millones.

Durante la jornada se ubicaron en USD39.866 millones, un nivel que "constituye un respaldo adecuado para morigerar la volatilidad del peso y garantizar los insumos necesarios para continuar con el proceso de recuperación de la actividad económica", según consideraron fuentes del organismo que conduce Miguel Pesce.

Señalaron que las reservas "están compuestas por una canasta de activos que este miércoles registraron caídas en sus cotizaciones en el marco del temor mundial a una nueva ola de contagios de Covid-19".

Según los datos, las reservas cayeron USD400 millones en dos días y en lo que va de la semana ya perdieron USD633 millones.

En el Central aseguran que hay un contexto de superávit de la balanza comercial y de la cuenta corriente del balance de pagos, y de regulaciones macroprudenciales orientado a preservar la estabilidad cambiaria y financiera, por lo que la actual composición de las reservas brinda a la entidad la posibilidad de disponer de manera inmediata de los recursos necesarios para ejecutar la política cambiaria y responder a los requerimientos de los ahorristas con depósitos en moneda extranjera, mientras se lleva adelante el proceso de normalización de la economía, objetivo del gobierno de Alberto Fernández.

Según estiman, en lo que va del año, la evolución de las reservas internacionales se vio afectada por los efectos de una crisis de endeudamiento que afectó no sólo al sector público, sino también al sector privado.

Según los datos, el sector privado presentaba a fines de 2019 un stock de deuda comercial de USD39.000 millones y una deuda externa financiera de USD45.331 millones, por lo que en el Gobierno creen que los esfuerzos de desendeudamiento privado realizados en el marco de una serie de regulaciones orientadas a ordenar el acceso de las empresas y personas al mercado de cambio, sientan las bases para el inicio de un ciclo virtuoso de recuperación una vez superada la crisis generada por la pandemia de coronavirus.

Además, y en el mismo sentido, el Gobierno Nacional estiman como exitoso el proceso de renegociación de la deuda pública en moneda extranjera con tenedores privados encarado y calculan que despejó el horizonte de necesidades de financiamiento por los próximos dos años; a lo que se suma el impulso del desarrollo del mercado de capitales para lograr el financiamiento genuino en moneda nacional de las necesidades del Tesoro.