La acelerada inflación de julio en Europa alcanzó un incremento de 9.1% en términos interanuales y, en consecuencia, el Banco Central Europeo (BCE) decidió subir las tasas de interés a 0.75% en la última reunión (desde el nivel previo de 0%). La misma tónica tuvo la Reserva Federal ( FED) anunciando una suba de tasas a 3.25% (desde el nivel previo de 2.5%) durante la jornada del miércoles. A pesar de que las condiciones financieras más ajustadas tienen un impacto negativo en el crecimiento de la economía, encontramos valor e n el sector energé tico.

Acorde a las estimaciones de Eurostat, la inflación de la zona euro habría alcanzado el 9.5% interanual en agosto, debido a los precios de los alimentos y a los cuellos de botella en las cadenas de suministro de ciertos sectores. Para 2022 se espera que la inflación se ubique en 8.1%, que el crecimiento de la economía se estanque en lo que resta del año y, más adelante, en el primer trimestre de 2023. Indudablemente, los altos precios de la energía han afectado el poder adquisitivo de las familias pesando en la confianza de los consumidores y las empresas.

Haciendo foco en la problemática energética en Europa se destaca la decisión de Gazprom, la principal gasífera Rusa, que interrumpió los flujos a través del gasoducto Nord Stream 1 el 31 de agosto, lo que se suponía una medida temporal, pero al momento no se ha restablecido el suministro alegando a fallas técnicas. Además, durante la jornada de ayer, Vladimir Putin volvió amenazar a Occidente con el uso de armas nucleares, recalentando nuevamente el escenario geopolítico. Estas decisiones sumaron mayor incertidumbre y un renovado impulso a los precios de la energía, cada vez más sensibles tras la proximidad con el invierno europeo.

Por otra parte, según reportes recientes, los analistas creen que la demanda de petróleo se mantiene alta y son más optimistas en el sector de productos derivados del petróleo, ya que la estacionalidad los beneficiará y los inventarios siguen siendo bajos. Las recientes proyecciones de Wall Street indican que el sector energético proporcionará alrededor del 10% de las ganancias del S&P 500 en 2022, superando con creces su peso promedio del 4%.

El fenómeno se puede explicar porque en el último período hubo baja oferta de energía acompañado por un aumento sustancial de la demanda a medida que iba finalizando la pandemia. Esto provocó aumentos de precio del crudo, del gas natural y de productos refinados. La mayoría de las empresas de petróleo y gas han aprovechado los altos precios durante este mismo período para fortalecer sus balances y reducir el apalancamiento financiero. Actualmente, el sector de petróleo y gas está experimentando ajustes de precios en la mayoría de los tipos de destilados, ya que la oferta se retrasa en paralelo con la recuperación de la demanda.

En este sentido, desde el Grupo Balanz, ofrecemos productos para invertir en el sector oil & gas. En particular, encontramos valor en el CEDEAR de ExxonMobil; una de las compañías internacionales de petróleo y gas más grandes del mundo que está ganando posición de mercado y presentó ganancias récord en el primer semestre. Su último balance trimestral fue sorprendentemente bueno, con ganancias de USD 4.14 por acción y mostrando una facturación de USD 115.68 billones. Vale mencionar también que Exxon suele repartir dividendos a los accionistas de manera trimestral.

Otra opción para apostar al sector energético es el XLE, un CEDEAR de ETF, que sigue la evolución del SPDR Energy Sector. A pesar que se encuentra en valores históricos relativamente altos, es la alternativa más diversificada y accesible para mapear las 28 empresas más relevantes de las industrias del petróleo, gas natural, equipos y servicios relacionados con la energía.

Los CEDEARs (Certificados de Depósito Argentinos) representan acciones de empresas del exterior que cotizan en la bolsa local y han cobrado mucha relevancia en los últimos años, siendo una alternativa para diversificar el riesgo de las carteras de inversión. Además, pueden adquirirse tanto en pesos como en dólares a partir de montos muy bajos. Lo mismo ocurre con los CEDEARs de ETFs, que tienen la misma lógica, pero el activo subyacente, en lugar de ser una acción, es un ETF (Exchange Traded Fund o Fondo Cotizado) que por definición es un conjunto de activos que cotiza en bolsa de valores.

En conclusión, los altos precios de la energía continúan siendo un tema candente por la amenaza que representan para el crecimiento económico y la inflación a nivel global. Bajo este prisma, es muy importante ser muy selectivos a nivel sectorial en renta variable y adaptarse al aumento de la volatilidad de precios.