La magnitud de la deuda y la apretada situación fiscal de los países latinoamericanos, que se acrecentaron en los últimos años, complican su situación a la hora de afrontar la crisis por coronavirus, según planteó la calificadora de riesgo estadounidense Moody's.

Los países de América Latina, entre los que se encuentra la Argentina, enfrentan el impacto del coronavirus con una mayor deuda y cargas de intereses y menos espacio fiscal general del que tenían en años anteriores, cuando los precios de las materias primas empezaron a caer.

Al mismo tiempo, las percepciones de riesgo de los inversores hacia los mercados emergentes se deterioraron, lo que hace que tengan condiciones menos favorables a la hora de pedir financiación, indicó un análisis de la agencia estadounidense Moody's.

Las dificultades para obtener financiamiento crecen a medida que los países registran mayores déficits, en parte provocados por un fuerte incremento en los gastos relacionados a la salud, y se genera una menor recaudación de ingresos fiscales a medida que las economías se contraen por el parate de la actividad que generó la cuarentena.

El acceso a los mercados financieros mundiales está afectado por percepciones de mayor riesgo, persistente volatilidad y mayores costos de financiamiento transfronterizo, por lo que los países de la región probablemente dependerán de fuentes alternativas de financiamiento.

Entre ella se encuentran el financiamiento multilateral (de organismos como el Fondo Monetario, el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo), mercados locales y, los que las tengan, reservas fiscales.

"Las métricas fiscales se deteriorarán en toda la región a medida que la deuda y los intereses van a ir subiendo", alertó Moody's.

Para la agencia calificadora de riesgo, los países de América Latina saldrán de la crisis por la pandemia con un debilitamiento en sus métricas fiscales, ya que las economías de la región se contraen y los déficits de los gobiernos crecen.

Según la agencia, la carga de la deuda aumentará en siete puntos porcentuales del Producto Interno Bruto en promedio, con una mediana de la carga de la deuda de América Latina que alcanza el 54% del PIB.