En tiempos de aceleración de la inflación, una de las grandes preocupaciones de los argentinos con capacidad de ahorro es cómo proteger el valor de los pesos que pudieron atesorar. Con el acceso al dólar restringido por el cepo y la tasa de los plazos plazos tradicionales que corre por debajo del aumento del costo de vida, muchos ahorristas comenzaron a resignarse a perder por poco.

Sin embargo, existe una alternativa sencilla, que se opera desde el homebanking, no tan conocida que comenzó a crecer a pesar de que los bancos no se empeñan en darle particular impulso: el plazo fijo UVA, el único depósito bancario que garantiza un triunfo frente a la inflación.

¿Qué es un plazo fijo UVA?

Los plazos fijos UVA (por Unidad de Valor Adquisitivo) son la contracara de los préstamos hipotecarios ajustados por esa unidad que se indexa a la inflación. En los créditos la aceleración de la suba de precios redunda en un aumento del stock a pagar y de las cuotas (algo que hoy vuelve a estar en el discusión por el descongelamiento vigente desde febrero). En cambio, en los depósitos lo que crece al compás de los precios es el dinero depositado.

Funciona de la siguiente manera: el capital colocado en este tipo de plazos fijos se convierte a UVA; la UVA se ajusta en función a la variación del CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia), un indicador indexado que publica el Banco Central; cuando termina el plazo pactado vuelve a convertirse a pesos al valor de la UVA de ese momento, que habrá acompañado a la inflación. Por sobre esa variación, pagan un adicional que dispone cada banco y suele oscilar entre 0,5% y 1,5% nominal anual.

Los plazos fijos tradicionales pagan una tasa fija ubicada hoy en 37% nominal anual y ofrecen la posibilidad de constituirlos a un lapso mínimo de 30 días por los que pagan 3,08%, casi un punto menos que la inflación de diciembre y, de acuerdo a las estimaciones privadas y oficiales, también lejos del IPC de enero. Los plazos fijos UVA garantizan no salir perdiendo aunque para ello plantean un período mínimo de depósito de 90 días.

¿Cómo es el plazo fijo UVA precancelable?

Ante las dificultades para que los ahorristas aceptaran mantener inmovilizado su dinero durante tres meses, el BCRA lanzó el año pasado una opción precancelable. Esta variante garantiza recibir UVA más 1% de tasa anual si se permanece durante 90 días pero da la opción de desarmar la colocación y retirar el dinero a partir del día 30, aunque en ese caso paga una tasa nominal anual del 30,5%, menor a la del plazo fijo tradicional.

Los bancos están obligados a ofrecer ambas alternativas tanto de forma física en las sucursales como a través del homebanking u otros medios electrónicos.

¿Por qué los bancos no alientan los plazos fijos UVA?

La aceleración de la inflación, y la relativa calma de los dólares paralelos, alimentó el interés de tener alguna cobertura de precios en los ahorristas y, por eso, en enero el stock de plazos fijos UVA tradicionales y precancelables se disparó alrededor del 15%.

Pero lo cierto es que, a pesar del fuerte crecimiento, representan una porción muy minoritaria de las colocaciones a plazo: apenas el 2,6% del total.

 Aunque en parte eso se debe a que son una alternativa relativamente nueva que mucha gente no conoce bien y que el plazo de 90 días es muy grande para determinados ahorristas, también ocurre que no hay un interés de los bancos por publicitar y masificar esta herramienta.

Ocurre que las entidades financieras, cuando ofrecen depósitos atados a la inflación, buscan calzarlos con préstamos indexados. El congelamiento de las cuotas de los créditos UVA hizo que esa no sea una vía atractiva para ellos durante el año pasado. La otra alternativa fue darse vuelta y suscribir los títulos ajustados por CER que ofrece el Tesoro, aunque estos suelen tener plazos más largos que los que brinda el BCRA.

En definitiva, confesaron a BAE Negocios fuentes privadas y oficiales, a los bancos les resulta más conveniente tomar plazos fijos tradicionales (con tasa del 37% anual), darse vuelta y calzarlo con Leliq, las letras a siete días por las que el Central les paga 38% anual y embolsar la diferencia.

El reciente impuesto que fijó el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a las Leliq -que fue impugnado por el BCRA- podría llegar a revertir en parte esa situación. Por caso, muchos bancos comenzaron a desarmar posiciones en Leliq y pases pasivos en las últimas semanas y viraron ese dinero a las colocaciones de bonos del Tesoro atados a la inflación.