El endurecimiento del cepo cambiario moderó las proyecciones de corto plazo para la devaluación e inflación. Pero aun así, los bancos y consultoras de la city esperan que el IPC Nacional no baje de 4% en el último bimestre del 2019. De esa forma, la expectativa es que haya una nueva aceleración inflacionaria, de la mano del descongelamiento de precios y un pass through que tarda en apagarse. Para la actividad económica las expectativas continúan deteriorándose: ya esperan una caída de 2,8% en 2019, lo que deja un fuerte arrastre estadístico y augura una nueva baja en 2020.

Los datos fueron publicados por el BCRA a través del informe del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), la encuesta que todos los meses muestra las proyecciones de 46 entidades financieras y consultoras. Según el promedio de las respuestas a la pregunta de cuánto será la inflación, noviembre cerrará con una suba de precios de 4,1% y diciembre con una de 4,2% (según la mediana de las respuestas, 4,3%).

Lo cierto es que el reciente endurecimiento del cepo y la estabilidad del dólar generó una baja en las expectativas inflacionarias. Hace un mes esperaban sendas inflaciones de 4,3% para el último bimestre y un 2019 cerrando en 56,5%.

Un informe publicado ayer por Elypsis, una de las participantes del REM, mostró que la consultora bajó sus expectativas de inflación desde 4,5% hasta 4,3% para noviembre, por "el super cepo y la estabilidad del dólar".

De hecho, otra de las variables que releva el REM es el precio de la divisa. Para el cierre del año, el promedio de las respuestas espera una menor devaluación a la que se proyectaba un mes atrás. Ahora consideran que el 2019 terminará en $63,70, es decir $2 menos que lo que sostenían hace un mes.

Con todo, en noviembre los precios aceleraron, de la mano del descongelamiento de precios y de los servicios. Según Elypsis, el rubro transporte marcó subas de 5,1%, por el fin del freezer electoral que había impuesto la Secretaría de Energía sobre las naftas. Además señalaron que los servicios, en especial educación y salud, lideraron el incremento de precios.

Así, el año terminará con una inflación interanual de diciembre de 54,4%. Récord absoluto desde la salida de la hiperinflación, cuando en 1991 los precios treparon hasta el 84%. Desde entonces la inflación más alta fue la del 2018, de 47,6%. El tercer puesto se lo llevó el 2016, con 41%. Todo el podio corresponderá a la gestión Cambiemos.

La devaluación del peso jugó un papel clave en la consolidación de ese podio, junto con los tarifazos. Sin cepo cambiario desde los primeros días de la gestión, la fuga de capitales llegó a los US$90.000 millones en cuatro años. Eso le sumó presión a una cuenta corriente (la balanza de bienes, servicios e intereses de la deuda) que llegó a drenar US$75.000 millones. Tanta demanda sobre la divisa terminó derivando en un suba de su precio de casi 600%.