La situación del conglomerado inmobiliario chino Evergrande alcanzó un punto crítico durante los últimos días. Este lunes sus acciones en la Bolsa de Hong Kong registraron su menor nivel de cotización en más de 11 años en medio del creciente miedo de que la firma quiebre al no poder hacer frente a sus deudas.

En el arranque de la rueda de hoy en el Hang Seng, los títulos de la empresa cayeron 10,63%, números no vistos desde mayo de 2010. De hecho, desde sus máximos históricos alcanzados en octubre de 2017, su valoración bursátil bajó un 92,77%. Solo en los últimos 12 meses, la caída fue de más del 88%. Al día de hoy, su cotización en la Bolsa de Honk Kong es de apenas 3.877 millones de dólares.

Por si fuera poco, este jueves la firma inmobiliaria tendrá que realizar el pago de un cupón de un bono a cinco años por 83,5 millones de dólares. Para costear los gastos, la segunda promotora inmobiliaria más grande de China intentó financiarse con ventas de apartamentos y de participaciones en su extensa red empresarial, aunque con escaso éxito.

El hecho de que un pago relativamente pequeño pueda ser el punto de inflexión para una empresa valuada en 355.000 millones de dólares alertó al gobierno chino, cuyo sector inmobiliario representa alrededor del 29% del Producto Bruto Interno (PBI) su economía. De hecho, el viernes el Banco Popular de China inyectó 14.000 millones de dólares de fondos en acuerdos de recompra inversa a siete y 14 días. La cantidad es la más alta desde el pasado mes de febrero.

Sin embargo, en lo que resta de 2020, la firma tiene que afrontar pagos de intereses por valor de 669 millones de dólares. Estos números no se comparan a su deuda total: más de 300 mil millones de dólares, el equivalente al 2% del PBI chino

Historia de Evergrande 

Evergrande fue fundado en 1996 por Xu Jiayin, que se convirtió en el hombre más rico de China durante el boom inmobiliario del país en los años 1990. En esos años invirtió en masivas promociones en nuevas ciudades, en parte gracias a la acumulación de una importante deuda, y en 2009 recaudó 9.000 millones de dólares en su salida a la bolsa de Hong Kong.

Sin embargo, su situación se agravó por las restricciones impuestas por China para desapalancar el sector que, por ejemplo, prohíben vender propiedades antes de que estén terminadas, una práctica en la que se basaba el negocio de Evergrande. De hecho, 1,5 millones de ciudadanos chinos pagaron a la inmobiliaria por adelantado a cambio de apartamentos inacabados.

A eso se le suma su impacto laboral en el mercado chino: la compañía tiene una plantilla fija de más de 220.000 trabajadores, y genera cada año aproximadamente unos 3.800.000 empleos indirectos.

El impacto en los mercados internacionales 

El efecto dominó que está teniendo la crisis de Evergrande va más allá del sector inmobiliario. Amundi, el principal gestor de activos de Europa, es el mayor tenedor de bonos internacionales de Evergrande. Firmas de la talla de HSBC, BlackRock, JP Morgan, Citigroup, Goldman Sachs y Bank of America también están expuestos a los bonos del grupo chino.

Hasta el momento, la entidad más afectada en estos momentos es el banco alemán Commerzbank, con descensos superiores al 7%. Le siguen BBVA y Société Générale SA, que caen más de un 6%. Por su parte, Deutsche Bank y Banco Sabadell se dejan más de un 5%, seguido por Crédit Agricole, Bankinter, Banco Santander, CaixaBank, BNP Paribas o UniCredit, que caen más del 4%.