El flamante director ejecutivo de la Agencia de Recaudación de Buenos Aires ( ARBA), Cristian Girard, alertó que “el condicionamiento que dejó la gestión de (María Eugenia) Vidal” hace que sea “muy difícil pensarse por afuera de las restricciones” para el crecimiento de la recaudación bonaerense en línea con una recuperación productiva, aunque ató las mejoras económicas al éxito de la renegociación de la deuda externa que realiza por estos días el Gobierno nacional.

En una entrevista exclusiva con BAE Negocios, Girard afirmó que en materia tributaria ARBA pondrá como eje central la fiscalización de la informalidad, perseguirá a los “grandes jugadores” que tributan de manera irregular y buscará desandar el criterio cultural de la evasión fiscal. Adelantó que reducirá la presión tributaria sobre la producción y que actualizará los regímenes para evitar que las pymes cumplan el rol de recaudadores en medio de la crisis.

A continuación, la entrevista completa:

- ¿Cuál es el modelo de ARBA que diseñaste para la Provincia?
- Lo que queremos es cambiar el perfil con un giro de 180 grados porque la gestión anterior dejó el organismo orientado casi exclusivamente a la prestación de servicios y descuidó por completo el perfil fiscalizador, que en un organismo que se dedica a recaudar es fundamental porque trabaja con lo que se denomina percepción de riesgo, que si no se incrementa no se puede ser efectivo en combatir la evasión fiscal, que es uno de nuestros objetivos fiscales porque hay una injusticia de base muy fuerte si un bonaerense está pagando los impuestos y el que está al lado no lo hace.

- ¿Es esa la evasión más preocupante de Buenos Aires?
- Sabemos que hay distintos tipos de evasión. La percepción de riesgos impacta más en los grandes jugadores y por eso es importante trabajar sobre la fiscalización porque ataca al foco de evasión fiscal que son los que tienen más recursos, ya sea los que tienen patrimonio de envergadura o bien desde los sectores económicos concentrados. Tanto unos y otros tienen la capacidad de asignar recursos a la planificación tributaria o contratar estudios o contadores que los ayudan a eludir o reducir la carga tributaria. Por eso lo que necesitamos es un organismo que muestre que está dispuesto a controlar y fiscalizar, y que sea inteligente en esa tarea.

- ¿Se descuidó la gestión de sabuesos que tenía el organismo en grandes evasores?
- Tenemos que recuperar la posición de fiscalizaciones integrales, que son más exhaustivas, pero enfocarse en los grandes jugadores. Pensemos que el 70% de la recaudación de la provincia de Buenos Aires es Ingresos Brutos y la mitad de esa recaudación se explica en 1500 cuits, lo que significa que está muy concentrada. Por eso hay que darse una tarea de recuperar el rol de fiscalización que supo tener ARBA, que instaló la marca, llegando a ser presente que la propia AFIP en los momentos iniciales de la agencia.

- ¿La sociedad está preparada para evadir impuestos?
- La evasión tiene que ver con falta de recursos culturales y económicos. No se puede perder de vista que la provincia de Buenos Aires condensa mucho de los problemas estructurales de la economía argentina y uno de ellos es la informalidad, que está asociada no sólo a la evasión fiscal de los grandes jugadores sino también a sectores de muy baja productividad que encuentran en actividades informales una especie de refugio, sobre todo en la fuerte desindustrialización que ingresa la Argentina en la década del ’70 con las políticas neoliberales de regularización, apertura y endeudamiento. Eso termina de cristalizarse en los ’90, en donde se desmantela la capacidad industrial y ruptura del tejido productivo, y la población obrera industrial se convierte en desempleados crónicos y en marginales. Y esa economía de la subsistencia da lugar a un cambio en la morfología de la economía bonaerense.

- ¿Y qué se hace en ese caso?
- A esos sectores nosotros tenemos que acercarnos de otra manera. Hay que darse otra estrategia porque hay que comprender que el ciclo económico está yendo en un sentido que nosotros no podemos ser procíclicos con ese sector de la economía. Hay que hacer un trabajo de fuerte educación tributaria, enseñar, simplificar el pago de los impuestos.

- ¿Existe una idea de que es más conveniente evadir que tributar?
- Te puedo asegurar que hay mucha gente que desempeña una actividad en la provincia de Buenos Aires y no sabe qué es el régimen de Ingresos Brutos, ni por qué tienen que estar inscriptos ni cuánto tendría que pagar. Sólo ven en los impuestos problemas y deudas. Por eso nos tenemos que dar la tarea de enseñar, ayudar, comunicar y simplificar porque eso nos va a servir para dar otra disputa y que para mí es central, que es la legitimación de la evasión fiscal que proviene sobre todo de los más ricos. Lo hacen bajo la excusa de que los servicios son un desastre o que los gobiernos populistas los utilizan para mantener vagos, como dijo la economista y exjefa de JP Morgan (María Laura Tramezzani) que las beneficiarias de la AUH tenían cinco hijos por hogar, cosa que es mentira porque está debajo de dos.

- ¿Ves un ataque al gobierno a partir de esa legitimación?
- Hay una ofensiva muy fuerte contra este tipo de gobiernos que buscan aplicar políticas redistributivas a partir de políticas de gastos orientadas a generar ingresos en los sectores populares. Con esa legitimación lo que hacen es ponerle un límite a esas políticas porque al no financiar a los estados, no se cuentan con esos recursos para poder desplegar esas políticas, y esa legitimación la van trabajando culturalmente. Hoy es una discusión ideológica si está bien o no pagar impuestos. Nosotros tenemos una posición clara, sin impuestos no hay Estado que pueda jugar el rol protagonista que se necesita en el Estado argentino y en la provincia de Buenos Aires para desarrollar la economía y las condiciones de vida de las mayorías que no están teniendo respuesta que la democracia debería darle, con un piso razonable para proyectar la vida en el marco de un sistema de libertad económica y de empresa que no te da recursos para ejercer esa libertad. ¿Qué libertad tengo si nazco en un barrio pobre del Conurbano y ni siquiera tengo la posibilidad de terminar la primaria, la secundaria y menos ir a la Universidad? La libertad de mercado, cuando el Estado se retira, genera más concentración y no mejora las condiciones de vida. Ejemplo de eso son los índices de pobreza que dejó (María Eugenia) Vidal en la provincia de Buenos Aires y (Mauricio) Macri en todo el país en diciembre de 2019.

- Hay mucho descontento empresario por la presión impositiva, ¿hay una estrategia para ese punto?
- Es un tema central de la agenda. Creemos que tienen que ganar peso en la estructura de recaudación de la Provincia los impuestos patrimoniales, y que además deben ser progresivas para que dentro de esos impuestos paguen más a medida que los patrimonios sean más grandes. El sistema tributario no tiene que estar orientado a que no existan ricos, sino a que no haya pobres. No vamos a asfixiar con impuestos a la gente para que nunca pueda aumentar su riqueza o sus patrimonios, pero también tenemos que ser conscientes de que debemos vivir en una sociedad en donde se cumpla el pacto social mínimo y que se cumplan los derechos humanos básicos.

- Pero la presión tributaria a pymes es real…
- Es cierto que existe la presión tributaria sobre el sector productivo y es algo en que estamos trabajando. Tenemos muy claro que debemos reducirla sobre las pymes, que durante los últimos años creció enormemente. La gestión de ARBA durante el gobierno de Vidal, sobre todo en el último tramo, fue anti pyme, en donde los sistemas de recaudación se fueron orientando a captar cada vez más recursos de pequeños y medianos contribuyentes, y eso hizo que financieramente la recaudación de la provincia se sobrecargara sobre las cuentas de los profesionales independientes, de los comercios y de las empresas chica.

- También hay quejas por el rol de recaudadores que tienen las pymes
- En la estructura impositiva no se actualizaron los montos ni de los regímenes para convertirse en agentes de retención, ni los regímenes de alícuota disminuida para dar beneficios a las pymes, lo que genera un combo en donde claramente aumentaste la presión impositiva sobre los pequeños jugadores, mientras le venías bajando las alícuotas a los sectores más concentrados de la Provincia. Por eso no tengo dudas de que es algo que hay que trabajar, con la seguridad de dar vuelta el auto e ir en el sentido contrario en el que se venía. Eso lo hablamos con el gobernador (Axel Kicillof) para poner al Estado al servicio de la producción y el empleo, y que ARBA no funcione como aquél que termina de partirle el espinazo cuando había aumentado los plazos de la gestión de cobranzas y aumentar la cantidad de juicios y embargos y le daba el tiro de gracia a las pymes.

- ¿Qué diseño hiciste en el plan de pagos para la producción?
- En ese punto, Axel (Kicillof) era muy claro en el mensaje que daba en su recorrida por toda la Provincia porque era una constante en lo que veíamos, que eran pymes y comercios que nos decían ‘no llegamos a diciembre, es insostenible, es ataque tras ataque, no puedo pagar la luz, el gas y tampoco puedo descontar cheques, no me presta el banco, no vendo’. Esa es la situación generalizada de las pymes, sea del sector que fuese o la región que fuera. No se salvó ninguna pyme sino que se generó una crisis sistémica del entramado pyme. Entonces Axel planteó declarar la emergencia productiva, entre otras. En el marco del proyecto de ley que sanciona la Legislatura se establece una moratoria con una fuerte quita de intereses con un plan de pagos, que ahora anuncia el gobernador en el marco del Arriba Pyme.

- ¿Y en qué ayuda ese programa a una pyme?
- El plan de pagos de ARBA, en el contexto de las líneas de acción para todos los sectores, lo que busca es alivianar financieramente a las pymes de dos maneras. Por un lado, con una quita del 100% de los intereses y las multas; y por otro lado, diez años de posibilidad para pagar la deuda una vez hecha la quita, lo que significa 120 cuotas. Con una segmentación de micro, pequeñas y medianas, donde la tasa de interés cuanto más largo el plazo es más alta, pero es fija; y las microempresas no tienen la necesidad de pagar un adelanto para comenzar.

- La crisis hundió a muchas pymes, que dejaron de pagar y fueron embargadas, ¿están contempladas?
- Todo el sistema está habilitado para que accedan las empresas que tienen embargos, incluso en instancia judicial, con lo cual va a representar una ayuda financiera porque las empresas al ingresar al plan van a recuperar los fondos embargados. Y al mismo tiempo, al regularizar su situación con ARBA, vuelven a ser sujetos de crédito en el sistema financiero. Por lo tanto, el plan de ARBA es parte del Arriba Pymes y está pensando como parte de ese programa para evitar que cierren las pymes que están en un momento crítico, hasta tanto la economía se reactive y las políticas nacionales y de la Provincia maduren, y que el crecimiento económico le permitan a las empresas recuperarse. Lo que necesitamos es evitar que las pymes cierren, porque una vez que lo hacen, no vuelven a abrir. Y detrás de una pyme hay una familia y puestos de trabajo, y cuando la crisis se generaliza, como pasó en los últimos años en la provincia de Buenos Aires, en donde cerraron 30.000 en todo el país, lo que tenés es un crecimiento acelerado de la pobreza.

- ¿Hay forma de desplegar un plan ARBA fuera de un plan de crisis?
- Creo que hay que ser sumamente responsables con el contexto que tenemos y decir la verdad: el condicionamiento que dejó la gestión de Vidal y la de Macri sobre la economía bonaerense y nacional, respectivamente, es tal que es muy difícil pensarse por afuera de las restricciones. Lo que tenemos por delante son cuatro años muy duros de gestión, donde difícilmente podamos pensar la gestión fuera de la emergencia. Aspiramos que con la reestructuración de la deuda ese panorama se modifique y logremos que la economía de la Provincia hacia el segundo, tercer o cuarto año esté nuevamente en crecimiento y nuestras preocupaciones sean otras, pero hoy vemos que realmente el panorama luce muy complejo.

- La tarea que enfrentás aparece muy condicionada…
- Eso no quita que pensemos una agenda en positivo, que existe a través de convenios de colaboración con Nación y con municipios para mejorar las capacidades del Estado, para simplificar el pago de los impuestos de los contribuyentes, y conveniar con otros organismos del sector público provincial para iniciar una campaña de alfabetización tributaria en las escuelas. Además con la tecnología la economía cambia y surgen nuevas actividades y surgen nuevos jugadores, y es necesario que la administración tributaria acompañe esas nuevas realidades. Y hay que regularizar, también, la situación del desarrollo urbano porque la Provincia tiene muchas irregularidades con los barrios cerrados porque de los mil que tenemos identificados, quinientos están en una situación irregular. Tenemos que darnos una serie de tareas y ponernos objetivos que tienen que ver con mejorar mucho la gestión tributaria de la Provincia, agiornándonos a las nuevas realidades.

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Ariel Maciel

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