Culminado el período de parking de los nuevos bonos del canje, desde este lunes volverá la operatoria plena con contado con liquidación y MEP, y el mercado espera que esta semana el Banco Central comience a poner a prueba su poder de fuego.

La autoridad monetaria tiene cerca de USD15.000 millones de los nuevos títulos en dólares emitidos como parte de la reestructuración de deuda que, de acuerdo a lo que adelantó el propio ministro de Economía Martín Guzmán, podría utilizar cuando sea necesario para intervenir en el mercado con el objetivo de achicar la brecha cambiaria.

En el mercado sostienen que el Central estaría buscando llegar a una triple convergencia entre el dólar solidario, el CCL y el MEP.

El último viernes, el dólar solidario, que contempla el recargo del 30% del impuesto PAIS, cerró a un promedio de $102,87, mientras que el contado con liqui se calculaba en torno a los $126,36 y el MEP se ubicaba en $125,17.

“La convergencia de los tres tipos de cambio eliminaría el incentivo de la compra de divisas para abastecer el mercado informal de divisas y de esa manera se reduciría el incentivo para demandar divisas para ahorro en el mercado oficial porque se percibe ‘barato’”, señalan desde Delphos Investmen.

Sin embargo, advierten que la convergencia tiene una contra: “mantenerla en el mediano plazo requiere un flujo de dólares comerciales suficiente para atender demanda de divisas por turismo (que tienen un piso de USD150 millones mensuales), el atesoramiento remanente (alrededor de USD300 millones) y pagos de intereses y capital por préstamos financieros autorizados (mínimo USD600 millones mensuales)”.

“Los flujos de bienes deberían aportar un superávit de aproximadamente USD1.000 millones mensuales de forma sostenida para mantener el stock de reservas estable, en una época donde las liquidaciones agropecuarias disminuyen por cuestiones estacionales”, afirman desde Delphos.

De no lograrse este flujo, el BCRA podría enfrentar una caída de reservas en el corto plazo del orden de los USD300/400 millones por mes, lo que llevaría a las tenencias en moneda dura de la entidad a niveles críticos.

El nivel de reservas es hoy foco de preocupación dentro del Gobierno. Y la dinámica de inicios de septiembre no invita al optimismo, sino todo lo contrario.

Aunque el acuerdo con los bonistas logró aflojar en un principio la tensión cambiaria, en agosto el Central tuvo que vender USD1.200 millones para contener el tipo de cambio y en septiembre la tendencia se aceleró; en las primeras cinco ruedas del mes volcó al mercado cerca de USD500 millones, según muestran los datos oficiales.

Con todo esto, las reservas acumularon una baja de USD840 en sólo un mes y analistas calculan que las tenencias netas ya se ubican cerca de los USD7.300 millones.

Las perspectivas hacia adelante no son buenas. “Además de nuevos picos de demanda, la estacionalidad jugaría una mala pasada tanto por una menor cantidad de dólares provenientes del agro como por un mayor déficit fiscal financiado con pesos del Central. Semejante cocktail seguiría presionando sobre la brecha y, por consiguiente, sobre las reservas”, indican desde GMA Capital.

Frente a una dinámica que se fue acelerando en el último mes, el economista Sergio Chouza advierte: “Cerrando esta brecha para desincentivar la ganancia por ‘puré’ solo se va a evitar una parte de la salida de dólares financieros. Se va a necesitar un esfuerzo más significativo”.

Por lo pronto, en el mercado esperan que esta semana ya el BCRA comience a apelar a su renovado poner de fuego para ‘pisar’ las cotizaciones bursátiles y llevarlas más cerca del valor del dólar solidario.

“Con el contado con liqui desatado, la semana que viene (por esta semana) deberíamos ver el debut del Central en el mercado de bonos”, señalaron desde una mesa de dinero.