Acercándonos al cierre del primer semestre del año, podemos afirmar que ha sido uno de los más desafiantes para los inversores en un largo tiempo. El inicio de la pandemia en 2020 sigue siendo un recuerdo cercano, la volatilidad y las caídas en las bolsas a nivel mundial fueron mucho más acentuadas que las que hemos visto este año, sin embargo, el comportamiento del mercado fue distinto por la naturaleza de los eventos.

Tomando como referencia el S&P 500, el principal índice de empresas norteamericanas, podemos ver cómo en la crisis del COVID-19 se vio una caída del 30% en el valor del mismo en poco más de treinta días. No obstante, recuperó lo perdido en menos de cinco meses, y continuó su suba en los meses posteriores. Este año, el índice viene cayendo alrededor de 16%, pero en un período de más de cinco meses, la corrección más larga desde el 2015, y sin una “vacuna” a la vista que inicie una reversión.

En momentos como estos, el inversor avezado puede encontrar buenas oportunidades de inversión, mientras que el ahorrista que dedica su tiempo a otras materias, sin embargo, puede caer preso del temor y refugiarse completamente en moneda “dura”. Esta estrategia ha sabido ser la mejor en determinados momentos de la historia, pero recordemos que hoy esa moneda no es tan “dura” como lo ha sido en el pasado. El último dato de inflación interanual en EE.UU. fue del 8.3%. En otras palabras: puede decirse que el poder adquisitivo del dólar se redujo por esa misma cifra.

Frente a estas condiciones, y pensando en quienes buscan un rendimiento en USD, pero con una volatilidad reducida, el equipo de Research de PPI ha diseñado una cartera con recomendaciones acordes. La misma se puede estructurar partiendo desde pesos o USD y con montos iniciales bajos.

Está compuesta por cinco ONs (Obligaciones Negociables / Bonos Corporativos) en USD de empresas con buena calidad crediticia. Por la actividad de estas empresas, se encuentra diversificada entre los rubros de la generación eléctrica, oil & gas y telecomunicaciones. El rendimiento anual esperado es de 8.4% en USD y, como se puede ver debajo, incluso los rendimientos del último año han sido muy positivos a pesar del contexto adverso.

¿El dato? Esta cartera también puede servir para quienes quieran reducir el riesgo en su cartera de inversiones actual, o mismo combinarse con activos de renta variable para aquellos que buscan un porfolio más equilibrado en su relación riesgo-retorno. 

*Team Leader de Banca Minorista de PPI