Presión

El dólar mayorista marcó un nuevo récord nominal mientras las reservas cayeron y trepó el riesgo país

La divisa mayorista cerró a $1.519,50 presionada por una mayor demanda de cobertura. El riesgo país escaló a 570 puntos básicos en un contexto internacional adverso.

En una jornada marcada por la cautela financiera y una creciente demanda de cobertura por parte del sector privado, el dólar volvió a registrar este jueves un nuevo máximo nominal en la plaza local. El tipo de cambio mayorista avanzó $3,50 respecto de la ronda previa y finalizó la sesión en $1.519,50 para la venta, tras haber tocado un techo intradiario de $1.521. 

Esta nueva alza reflejó la perseverante búsqueda de cobertura por parte de los operadores en un marco en el cual el Banco Central de la República Argentina (BCRA) no logra acelerar el ritmo de acumulación de divisas en el Mercado Libre de Cambios (MLC).

A pesar del movimiento ascendente de la divisa -que acumula un avance de $11 o 0,7% en lo que va de septiembre, situándose por debajo de las previsiones de inflación para el período-, la cotización se mantiene con holgura dentro de las bandas fijadas por la autoridad monetaria. 

El techo establecido para el régimen de bandas cambiarias se posicionó este jueves en $1.911,44. De esta manera, el tipo de cambio mayorista finalizó la rueda a una distancia de $391,94 o un 25,8% por debajo de dicho umbral de flotación.

Comportamiento de las cotizaciones en las plazas minorista e informales

En la franja minorista, el dólar al público que ofrece el Banco Nación quebró una racha de seis sesiones consecutivas sin variantes en los $1.535 y avanzó $5 en el día, alcanzando los $1.540 para la venta. 

Por su parte, el promedio de las cotizaciones informadas por las distintas entidades financieras al Banco Central cerró en $1.538,39 para la venta. En el circuito informal de la Ciudad de Buenos Aires, el dólar blue operó sin cambios significativos y permaneció ofrecido en $1.560.

Por el lado de los tipos de cambio financieros, la rueda mostró variaciones sumamente acotadas en comparación con los valores registrados en la jornada anterior. 

El dólar MEP opera en la zona de los $15.410,97, al tiempo que el Contado con Liquidez (CCL) cotiza en $1.609,50. Ambas vías alternativas de cotización reflejaron una relativa calma transitoria dentro de un esquema cambiario presionado por la búsqueda de activos en moneda extranjera.

Caída de reservas brutas y la menor acumulación de divisas del año

El ritmo de acumulación de reservas internacionales por parte del Banco Central continúa constituyendo uno de los principales focos de atención y preocupación para los analistas de mercado. 

En la rueda de contado se transaron USD 481,2 millones, pero la autoridad monetaria apenas pudo finalizar su intervención con un saldo comprador testimonial de USD 6 millones. 

Con este resultado, el organismo acumula adquisiciones por USD 224 millones en lo que va de septiembre, perfilándose para cerrar el período como el de menor nivel de compra de divisas de todo 2026.

A la desaceleración en la adquisición de divisas se le sumó un contundente retroceso en el stock de las arcas oficiales. Las reservas internacionales brutas cayeron USD 481 millones durante la jornada, lo que significó la baja diaria más pronunciada registrada en el mes.

Desde el mercado remarcaron que este comportamiento no depende de manera exclusiva de las intervenciones del Banco Central en el mercado de cambios, sino que responde a una dinámica combinada que involucra desembolsos por compromisos de pago, movimientos en los depósitos en dólares, fluctuaciones de cotización de activos y otras operaciones operativas de la plaza.

Endurecimiento del contexto internacional y su impacto en la plaza financiera

El deterioro exhibido por las variables financieras locales coincidió con un escenario internacional significativamente más exigente para los activos de riesgo emergentes. 

La fuerte ola de ventas de bonos del Tesoro de Estados Unidos impulsó el rendimiento del título a diez años hasta la zona del 5,15%, al tiempo que el título a 30 años alcanzó su nivel de rendimiento más alto desde 2004. 

En paralelo, la cotización internacional del petróleo volvió a registrar incrementos ante la ausencia de avances concretos en el frente geopolítico entre Estados Unidos e Irán, lo que genera presiones adicionales sobre las expectativas de inflación global.

Este cambio de condiciones a nivel global reavivó los temores de los inversores respecto al sendero de tasas de interés de la Reserva Federal de los Estados Unidos. 

La mayor exigencia externa encontró a la deuda soberana argentina atravesando su propia etapa de vulnerabilidad, condicionada por la menor demanda de títulos en dólares y la menor acumulación de reservas. 

Así, la suba de los rendimientos estadounidenses no actuó como el origen primario del temblor bursátil local, sino como un factor internacional que vino a profundizar una tendencia de mayor prima de riesgo que ya se encontraba instalada en la plaza doméstica.

Retroceso de los activos bursátiles y suba sostenida del riesgo país

En el segmento de la renta variable local, los activos argentinos operaron con una clara mayoría de bajas tanto en la plaza doméstica como en los mercados del exterior. El índice S&P Merval mostró un retroceso del 0,8% en moneda local y del 0,6% al medirlo en dólares, encadenando de esta manera su quinta jornada consecutiva en terreno negativo. El sesgo vendedor predominó a lo largo de toda la rueda entre los papeles de mayor capitalización.

Por su parte, el indicador del riesgo país que elabora JP Morgan escaló cuatro unidades para posicionarse en los 570 puntos básicos. Con este movimiento, la variable acumuló su noveno avance consecutivo y se consolidó en los valores máximos de los últimos cinco meses. 

El persistente ascenso del riesgo país deja en evidencia la renovada cautela que mantienen las grandes firmas de inversión respecto de los activos de crédito soberano de la Argentina.

Renta fija: comportamiento dispar entre los tramos cortos y largos de la curva

A pesar del sesgo negativo generalizado, la rueda de renta fija mostró una dinámica desigual a lo largo de la curva de rendimientos de la deuda soberana. 

En el segmento de los títulos Globales bajo legislación extranjera, los vencimientos más inmediatos mostraron compras que permitieron leves mejoras, destacándose las alzas del GD29 (+0,82%) y del GD30 (+0,26%). En contraste, los tramos de mayor plazo exhibieron un desempeño irregular y débil, evidenciado en las caídas del GD35 (-0,06%) y del GD46 (-0,16%).

Una disparidad similar se verificó entre los bonos bajo ley argentina, donde el AL29 sumó un 0,32% y el AL30 mejoró un 0,28%, mientras que el AL41 cayó un 0,54% y el AO29 cedió un 0,88%. 

Esta diferencia entre los distintos vencimientos indicó la presencia de demanda para recomponer posiciones en el tramo corto, aunque sin consolidar una recuperación firme en la parte larga. 

En tanto, fuera de los títulos soberanos, la renta fija privada y los BOPREALES mostraron un andar más estable y positivo, confirmando que la exigencia del mercado sigue concentrada sobre el crédito público.

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