La empresa japonesa SoftBank, decidió detener la producción de Pepper, el primer robot humanoide "con corazón", de acuerdo con información publicada por la agencia Reuters.

Las fuentes indicaron que la producción de Pepper se detuvo en 2020, con un stock total de 27.000 unidades desde 2014 hasta hoy.

SoftBank prevé despedir a 330 trabajadores de Francia que trabajaron en el desarrollo del proyecto.

Pepper fue construido en 2014 en conjunto con la empresa china Foxconn y su objetivo era suplir la falta de mano de obra, pero la pandemia dio un golpe de gracia al proyecto que terminó por abortar la producción.

De acuerdo con medios internacionales, la "diferencia cultural" entre la sede francesa y la dirección japonesa del proyecto afectó la comercialización y terminó en un divorcio que dejó huérfano a Pepper.

SoftBank "continuará realizando importantes inversiones en robots de próxima generación para servir a nuestros clientes y socios", señaló la entidad en un comunicado. 
 

La corta vida de Pepper

Pepper nació en 2014 salió a la venta para uso doméstico en junio de 2016 a un precio base 1.700 dólares.

El robot era capaz de trabajar como asistente médico, recopilando y explicando diagnósticos y resultados de pruebas médicas a los pacientes.

Con una altura de 120 centímetros, está dotado de sensores y cámaras y puede leer emociones, distinguir géneros y estimar la edad de sus interlocutores, lo que le ayuda a ofrecer una explicación adecuada en cada momento.

En Japón, donde más de la cuarta parte de la población supera los 65 años, la atención a la tercera edad también debía agregarse en la agenda tecnológica.

Otro ámbito en el que incursionaba el robot es el de la enseñanza, tanto para los más chicos, a través de juegos y ejercicios, como a adolescentes, con los que, por ejemplo, puede estudiar inglés, una tarea aún pendiente en los jóvenes de Japón.

Pero en ese país en el que más de la cuarta parte de la población supera los 65 años, la atención a la tercera edad también debía agregarse en la agenda tecnológica.

La compañía japonesa Logos System & Robot había desarrollado un software con el que se puede entretener y ayudar a los más mayores.

A través de unos sencillos ejercicios de lectura, escritura u operaciones matemáticas, Pepper estaba pensado para ayudar a ejercitar la memoria, o levanta sus brazos para animar a que los ancianos sigan sus pasos y se muevan con él, una función que iba a resultar útil en centros de atención de la tercera edad.

El autómata trabajó en establecimientos de Nescafé y Softbank, la compañía responsable de su comercialización, además de en los concesionarios Nissan, sucursales del banco Mizuho, y comercios y cadenas locales, pero realizando tareas básicas.